Los indígenas chilenos queman iglesias católicas por la llegada del Papa Francisco

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Oleada de violencia en Chile: los mapuches se levantan con disturbios y la quema de iglesias católicas contra la visita del papa Francisco.

La policía chilena ha registrado ataques con artefactos incendiarios a templos católicos y a tres helicópteros de empresas forestales (dos de ellos terminaron completamente destruidos), además de una emboscada a agentes de la policía en la Araucanía previo a la visita del papa Francisco.

Los ataques, que dejaron un policía herido de bala, se produjeron durante la madrugada en zonas rurales de la región -en el sur de Chile- por autores desconocidos. "Quieren causar algún desorden o alguna alteración del orden público" durante la visita que el papa realiza a la ciudad de Temuco (800 km al sur de Santiago) informó Bruno Villalobos, director de la Policía de Chile.

"Tenemos un carabinero herido que estaba haciendo guardia en la esquina de la carretera con el sector del cruce La Turbina y tenemos una escuela y un iglesia quemadas en Collipulli", dijo a la radio Cooperativa María Gloria Naveillán, dirigente de los agricultores de la zona.

Durante su homilía en el aeródromo de Maquehue, el papa Francisco afirmó que "la defensa de la cultura del reconocimiento mutuo no puede construirse en base a la violencia y destrucción que termina cobrándose vidas humanas".

"No se puede pedir reconocimiento aniquilando al otro", fue el mensaje que lanzó el Papa en un momento de nuevos brotes violentos por las reivindicaciones de los mapuches.

Maquehue es un territorio ancestral mapuche en disputa, ubicado en la ciudad de Temuco. La base, propiedad de la Fuerza Aérea, fue utilizada como centro de tortura y detención durante la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990).

La ceremonia comenzó con una rogativa de una representación de los mapuches y Francisco también su homilía la inició hablando en mapudungun, la lengua de este pueblo originario: "Mari, Mari" (Buenos días) y continuó "Küme tünngün ta niemün" (La paz esté con ustedes).

Ante decenas de miles de personas, agradeció poder haber visitado la Araucanía, alabó su belleza y saludó "de manera especial a los miembros del pueblo mapuche, así como también a los demás pueblos originarios que viven en estas tierras australes como los rapanui (de la Isla de Pascua), aymara, quechua y atacameños, y tantos otros".

Utilizando un verso de la canción de Violeta Parra, "Arauco tiene una pena que no la puedo callar, son injusticias de siglos que todos ven aplicar", el papa quiso destacar que esta tierra, la más pobre de Chile, está también llena "de pena y dolor".

Quema de iglesias

Un fuerte operativo de seguridad aguardan al papa Francisco en su visita este miércoles a la región de la Araucanía, cuna de la etnia mapuche, donde el pontífice rezará por la unidad y la reconciliación de los pueblos, en medio de las tensiones por el llamado conflicto mapuche.

En un ambiente dividido por la centenaria reclamación territorial de esta etnia con el Estado chileno, el líder católico seguirá los pasos de Juan Pablo II en 1987, y arribará a la ciudad de Temuco, hoy resguardada por más de 4.000 agentes de policía.

"Es muy importante hacer ver que esta zona es bastante más que un conflicto", señaló el obispo de Temuco, Héctor Vargas, quien aseguró que los más de 957.000 habitantes de esa región viven estigmatizados a causa de las situaciones de violencia.La quema de camiones e iglesias, desde antes de la llegada del Papa, la ocupación de un predio propiedad del Arzobispado y la difusión de consignas en contra de la visita del pontífice figuran en la antesala de esta visita a la Araucanía, la región más pobre y con los índices más altos de desempleo de Chile.

El obispo Vargas, que en diciembre pasado envío un informe al Vaticano sobre la situación en la región, reconoce que "existe una deuda histórica y asuntos pendientes con el pueblo mapuche". Por esta razón, el prelado espera que el papa Francisco haga "un llamado al diálogo (...) y a dejar de lado las trincheras".

Desde hace décadas se arrastra en esta zona situada a más de 600 kilómetros de Santiago de Chile un conflicto en el que las comunidades mapuches exigen al Estado la restitución de tierras ancestrales que les fueron arrebatadas y que ahora están en manos de latifundistas y empresas forestales.

Esta problemática deriva de la llamada "Pacificación de La Araucanía", un plan que se empezó a aplicar en 1863 en virtud del cual el Estado chileno se anexionó los terrenos mapuches mediante la ocupación militar y la aculturación (proceso por el cual una persona o grupo adquieren una nueva cultura de forma involuntaria). Esta situación ha tenido como consecuencia episodios de violencia en los que han muerto pobladores mapuches, policías y latifundistas, y además decenas de comuneros han sido procesados por diversos delitos, en algunos casos sin pruebas suficientes en su contra, según denuncian organizaciones de derechos humanos.


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