Ya se nota el efecto VOX: ¡dimite Evo Morales!

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Evo Morales dimite tras 14 años de presidencia monolítica. El líder indígena no ha conseguido apaciguar al país con la convocatoria de nuevas elecciones en Bolivia, inmersa en una espiral de incertidumbre y violencia provocada por el fraude electoral cometido durante el cómputo de las elecciones generales del 20 de octubre.

"Renuncio a mi cargo de presidente para que (Carlos) Mesa y (Luis Fernando) Camacho no sigan persiguiendo a dirigentes sociales", dijo Morales en un mensaje televisado, aludiendo a los líderes opositores que convocaron protestas en su contra y que se han mantenido las últimas tres semanas. En las calles de La Paz miles de manifestantes celebraron la noticia.

Las Fuerzas Armadas y la Policía habían exigido poco antes a Evo que se marchara, después de que las fisuras en el seno oficialista se convirtieran en grietas de gran tamaño, acrecentadas con la dimisión de César Romero, ministro de Minería, que dio paso al cese de los titulares de el Hidrocarburos y Deportes. Un rosario de altos cargos entre los que también se incluyen el presidente del Congreso, la vicecanciller, el gobernador de Cochabamba, senadores y alcaldes.

El informe preliminar de la Organización de Estados Americanos (OEA), que confirma el "gigantesco fraude" denunciado por la oposición, pesaba toneladas sobre la ancha espalda de Evo, un golpe demoledor que incluso ya conlleva varias detenciones ordenadas por la Fiscalía General del Estado. Tres vocales de Santa Cruz fueron capturados por la Policía, que también allanó la vivienda de la poderosa María Eugenia Choque, presidenta del Tribunal Superior Electoral (TSE), situado en el centro del escándalo surgido en las urnas.

La respuesta de las Fuerzas Armadas, neutrales al principio y activas hoy en defensa del pueblo que protesta, y la rebelión de los policías constataron también la soledad de la poderosa revolución indígena en su empeño por eternizarse en el poder. El Ejército fue más allá al asegurar que reduciría a los grupos armados.

El tsunami político y social que de forma sorprendente se ha abatido sobre Bolivia ha terminado con los planes oficialistas, dispuestos a mantener al líder aymará al frente del país hasta 2025. Empeñado Evo Morales en enrocarse al mejor estilo chavista y en denunciar ficticios golpes de estado, finalmente se ha visto obligadoa dimitir tras reventarle en sus narices el fraude electoral.

El aliado de Venezuela y Cuba desoyó al pueblo y luego impuso su criterio a los tribunales más importantes del país.

Hasta 14 observaciones sobre el cómputo oficial han derribado el muro revolucionario tras 20 días de protestas, durante las cuales murieron tres opositores tras ser atacados por grupos oficialistas de choque.


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