Internacional

El Frente Nacional de Marine Le Pen se cambia de nombre

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El Congreso del Frente Nacional arranca este sábado en Lille con la intención de rebautizar al partido identitario y para salir del "agujero negro" al que parece haber quedado relegado tras los resultados de las elecciones presidenciales francesas. Contará además, con la presencia del influyente y antiguo consejero de Donald Trump, Steve Bannon.

"Bienvenido Steve Bannon, que vendrá a dirigirse al FN mañana en nuestro congreso. Los pueblos se despiertan y vuelven a tomar el destino en sus manos", escribía el viernes en Twitter Louis Aliot, vicepresidente del FN.

El antiguo consejero de Trump, que intervendrá en el congreso, "encarna el rechazo al establishment, uno de cuyos peores símbolos es la UE de Bruselas. Ha comprendido, como Trump, Matteo Salvini (líder de la Liga Norte, aliada del FN) la voluntad de los pueblos de recuperar su destino", añadió Aliot.

La presidenta del Frente Nacional, Marine Le Pen, se ha asegurado volver a resultar elegida durante el congreso (no tiene ningún contrincante, a pesar de las dudas que pesan sobre su futuro como líder del partido). La hija del fundador del partido, Jean-Marie Le Pen, quiere refundar la formación con un cambio de nombre y con la vista puesta en las elecciones europeas del año que viene donde confía en obtener una victoria como la recientemente obtenida por su partido hermano en Italia.

"Estamos en un momento histórico para nuestro movimiento (....) Es una cita con el país a la que no podemos faltar", afirma la ex 'finalista' que se batió en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales al actual presidente, Emmanuel Macron. El Frente Nacional obtuvo cerca de 11 millones de votos (el 33,9%) en la segunda vuelta.

Según Marine Le Pen, el cambio de nombre del Frente Nacional ha sido validado por una "corta mayoría" de los militantes, que están invitados a pronunciarse en un cuestionario cuyos resultados se presentarán este sábado. Su padre, en cambio, está en contra de esta decisión de cambiar el nombre.

La nueva denominación del partido aún no ha sido desvelada pero se someterá en todo caso al voto posterior de todos los militantes, a través del correo.

La intención última de Marine Le Pen es impulsar al partido, sumido en una especie de "agujero negro" tras la presidencial, algo que no le parece extraño a la líder de la formación después de "siete años de expansión". Entre los militantes surgen dudas sobre su capacidad para dirigir el partido. Ella jura que "no ha terminado su trabajo" pero que no "se eternizará" en su cargo y que está dispuesta a ceder su lugar a un sucesor "mejor situado".

Desde las elecciones ha sufrido la marcha de un peso pesado del partido y aliado personal, Florian Philippot, quien se ha referido al congreso como "una liquidación". También ha sido abandonada por su sobrina, Marion Maréchal-Le Pen, muy valorada dentro del partido, que abandonó la vida política francesa y que recientemente reapareció en un congreso de los ultraconservadores norteaamericanos. Por último, Marine Le Pen ha sufrido los continuos golpes de su padre, que se opone a esta refundación pero que sí asistirá al congreso.

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