El enésimo caso aislado: atentado yihadista en la iglesia de Notre Dame

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El terrorismo islamista vuelve a atacar en el corazón de Francia. Al menos tres muertos y varios heridos de arma blanca, en un atentado a las puertas de la iglesia de Notre Dame, en Niza, que confirman la agravación de los ataques de fanatismo religioso que comenzaron antes del toque de queda y han continuado agravándose en vísperas del segundo confinamiento.

Sobre las 9 de la mañana, un individuo armado con un cuchillo ha entrado en la iglesia y matado a tres personas, dos mujeres y un hombre. Según fuentes policiales, varias personas más habrían resultado heridas.

Al menos una de la víctimas, una de las mujeres, ha sido decapitada. El varón fallecido podría ser el sacristán de la basílica. Dos de los muertos perecieron en el interior del templo. El tercero, en un bar cercano donde había buscado refugio tras haber sido herido.

Christian Estrosi, alcalde conservador de Niza, en el corazón de la Costa Azul, informó con urgencia de la «neutralización» de un individuo, armado con un machete de grandes dimensiones, que habría asesinado a tres personas y dejado varios heridos, ante la iglesia de Notre Dame

El autor ha sido detenido por la policía municipal no lejos del lugar a las 9:10. Ha resultado herido de gravedad por un disparo. El alcalde de la ciudad ha informado que «no paraba de gritar en árabe 'Alá es grande' mientras era atendido por los médicos que le trasladaron al hospital».

Minutos más tarde, Gérald Darmanin, ministro del Interior, confirmó el asesinato y proyecto de matanza, anunciando la reunión de una célula de crisis, para «evaluar» el alcance del asesinato, en el marco de la lucha policial permanente contra el terrorismo islamista. Los servicios de seguridad intentan averiguar si se trató de un acto de locura individual o pudiera ser un crimen de carácter yihadista.

Varias fuentes policiales estiman que se trata de un «ataque caracterizado» de carácter musulmán yihadista. 

Por el contrario, es una evidencia palmaria que el asesinato de Niza, la mañana del jueves, es la última prolongación de un rosario de ataques de salvajismo criminal, coincidiendo con ataques de barbarie islamista.

Antes y después del atentado yihadista de primeros de septiembre, a la puerta de la antigua redacción del semanario Charlie Hebdo, y de la decapitación de un profesor en Conflans-Sainte-Honorine, Francia está siendo víctima de una «ola» trágica que se une a la pandemia sanitaria del coronavirus.

La lucha contra el terrorismo islamista forma parte esencial de los trabajos del Consejo nacional de seguridad policial y sanitaria.

Según la Agencia France Press, el autor ha sido detenido. La cadena BFMTV asegura por su parte que ha sido trasladado a un hospital porque fue herido de bala por los agentes que lo arrestaron. La Asamblea Nacional en París, que se encontraba debatiendo la entrada en vigor esta noche del nuevo confinamiento nacional, guardó un minuto de silencio por este nuevo ataque que se produce cuando Francia no se ha recuperado aún del atentado contra un profesor de Historia, Samuel Paty, que fue decapitado hace menos de dos semanas por mostrar caricaturas de Mahoma en una clase de libertad de expresión.

Sucesión de atentados

Si se confirmase las primeras sospechas, se trataría del tercer atentado yihadista en apenas cuatro semanas.

El 25 de septiembre pasado, un pakistaní refugiado en París atacó con cuchillos e intentó asesinar a varias personas a las puertas de la antigua redacción del semanario Charlie Hebdo.

El 16 de este mismo mes de octubre, un yihadista ruso / checheno decapitó a un profesor a la puerta de su escuela, en Conflans-Saint-Honorine. En el homenaje nacional al profesor asesinado, Emmanuel Macron insistió en una defensa sin tacha de la libertad, la educación y la cultura, confirmando esta decisión nacional: «Seguiremos publicando caricaturas».

Siguieron manifestaciones de protesta y boicot contra exportaciones francesas en muchos países musulmanes, comenzando por Turquía y Pakistán. El presidente de Turquía ha encabezado una ola de agrias protestas musulmanas, con aparente «éxito»: un fanático musulmán ha consumado una nueva matanza, en Niza, en el corazón de la Costa Azul.

Un refugiado musulmán, detenido por el incendio de la Catedral de Nantes


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