El fuego quema Galicia

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Dos personas han muerto este domingo debido a la ola de incendios en distintos puntos de Galicia, ha confirmado el Ayuntamiento de Nigrán (Pontevedra). Los bomberos han hallado los cadáveres en el interior de un vehículo calcinado en la carretera que une dos parroquias de esta localidad, Chandebrito y Camos. Las llamas cercan también Vigo, la ciudad más poblada de Galicia, donde se ha desalojado una residencia universitaria. El Ayuntamiento vigués recomienda a la población de las zonas amenazadas por el fuego que dejen sus viviendas y se trasladen al casco urbano, donde ha habilitado tres hoteles para alojarlos.

La situación en Galicia es crítica. El fuego amenaza simultáneamente casas en nueve municipios de Pontevedra, Ourense y Lugo. Las llamas han puesto en jaque a los efectivos contraincendios, en una jornada de fuertes y cambiantes vientos, altas temperaturas y brigadas con menos personal que en verano. Desde el sábado se han producido 80 incendios y 28 de ellos fueron prendidos en la madrugada del sábado al domingo. "Los incendiarios están bordeando el homicidio", ha afirmado el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. Al caer la noche y con las rachas de viento que traen los restos del huracán Ophelia a punto de entrar, siguen activos 17 incendios.

Los focos se han multiplicado a lo largo de la jornada por las cuatro provincias gallegas y el Gobierno gallego, con las brigadas mermadas por los 436 operarios que despidió al finalizar el verano, ha optado por centrarse en los tres puntos más críticos para la población. El sur de la provincia de Pontevedra, un área densamente habitada, vive la situación más caótica, con el nivel 2 decretado por la amenaza a viviendas en cinco municipios al mismo tiempo —Pazos de Borbén, As Neves, Salvaterra do Miño, Baiona y Gondomar—. Las llamas también cercan casas en San Cristovo de Cea, Baños de Molgas y Chandrexa de Queixa, en la provincia de Ourense, y en el municipio lucense de Cervantes.

El avance de los fuegos en el sur de Pontevedra ha sumido Vigo, la ciudad más poblada de Galicia, en una intensa nube de humo y cenizas y ha obligado a cortar carreteras y desalojar viviendas en localidades como Gondomar. En este último municipio, en la parroquia de Vincios, la policía ha tenido que romper las ventanas de algunas casas para sacar a personas mayores del interior ante la llegada de las llamas, informa Europa Press. La circulación ha sido interrumpida en la autovía A-52 en dirección a Vigo por la cercanía del fuego, lo que ha provocado un enorme atasco y escenas de pánico entre los conductores. 

La Consellería del Medio Rural asegura que detrás de estos incendios hay una "clara intencionalidad". El fuego de Pazos de Borbén, al que se desplazó la responsable de este departamento autonómico, Ángeles Vázquez, para supervisar las complicadas labores de extinción, empezó en el vecino municipio de Ponteareas a primera hora de la madrugada del domingo, cuando las naves contraincendios ya no podían actuar, "con cuatro focos consecutivos al lado de una carretera", según la Xunta. Al mediodía ya había quemado 1.500 hectáreas, parte de ellas en la localidad de Redondela y avanzaba en un frente de cuatro kilómetros. Mediado el domingo las hectáreas quemadas durante el fin de semana se calculaban en más de 4.000, aunque la cifra final será previsiblemente mayor. En su último balance la Xunta no ha dado ningún dato de territorio arrasado.

Galicia ha sufrido desde el viernes 146 incendios, 28 de ellos en la noche del sábado al domingo, cuando empezaron a soplar los fuertes vientos que ha provocado el acercamiento por el Atlántico del huracán Ophelia. "Se está haciendo todo lo posible sobre todo para salvaguardar lo más importante, las vidas humanas", ha señalado Ángeles Vázquez desde el puesto de mando de este incendio.

A los fuegos dispersos por todo el territorio gallego la Xunta ha desplazado 350 brigadas, 220 motobombas y una veintena de medios aéreos además de 160 miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME). Esta ola de fuegos de otoño que sufre Galicia y que ha afectado en los últimos días a joyas naturales como el parque natural de O Xurés, en la frontera ourensana con Portugal, se produce con las plantillas de las brigadas recortadas después de que la Xunta haya despedido a los 436 operarios que solo contrata para el verano. Otra circunstancia que dificultan las tareas de extinción es la cercanía de virulentos fuegos procedentes de Portugal que "han saltado" incluso el río Miño, informa la Xunta.

Los pronósticos meteorológicos prevén que el lunes se viva una tregua en este otoño infernal con la llegada de las lluvias. Los restos del huracán Ophelia entrarán en Galicia de lleno en forma de temporal, con chubascos generalizados y un desplome de más de diez grados en los termómetros de muchas zonas de la comunidad.


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