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Acto terrorista contra Vox en Pontevedra

 antisistema

La alerta antifascista activada por Pablo Iglesias y Alberto Garzón ha destapado definitivamente la caja de pandora:  la tensión y la violencia de la extrema izquierda ya ha rebasado todas las líneas rojas. El odio se expande a dispersión.

Andrés V.F, alias Capi, radical antisistema que el 16 de diciembre de 2015 ya propinó una bofetada al entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy durante un paseo  electoral por su localidad natal, Pontevedra, ha vuelto a atacar este sábado al coordinador local de Vox en la ciudad, Juan Manuel Rosales.

El bestial asalto se ha producido en la Plaza de Abastos, donde la formación había colocado una mesa informativa para repartir su propaganda.

Fuentes policiales confirmaron que militantes comunistas lanzaron petardos contra los simpatizantes de Vox, entre los que se cruzaron numerosos insultos y amenazas, que fueron subiendo progresivamente de revoluciones.

En las inmediaciones donde se había colocado la mesa informativa Vox ya se había desplegado un fuerte dispositivo policial "por las muchas amenazas" que aseguran haber recibido en los últimos días por redes sociales.

5 contra 1 le rompen la cara

En un momento dado, sin embargo, el coordinador de la agrupación local de Pontevedra salió del círculo de seguridad "para repartir más panfletos" y, según el relato del presidente de la gestora de Pontevedra, Andrés Álvarez, "cinco tíos lo siguieron hasta un callejón y le partieron la cara".

Ha sido golpeado con brutalidad y una violencia inusual. La víctima ha relatado a los agentes que recibió varios puñetazos, que le habrían causado cortes en el labio y en el pómulo derecho, así como hematomas en el ojo izquierdo.

Juan Manuel Rosales acudió a interponer una denuncia en la comisaría, donde coincidió con Andrés V.F., el agresor, que compareció en las dependencias policiales para explicar su versión de los hechos.

El mismo que atacó a Rajoy

El delincuente, que ha sido detenido, deberá responder otra vez ante la justicia por este nuevo episodio, como presunto autor de un delito de lesiones y, previsiblemente, también será acusado de un delito de odio.

Además, el presidente de la gestora de Vox de Pontevedra ha declarado que estudian ampliar la denuncia para pedir que se impute a todos los implicados por delitos de "terrorismo", ya que sostiene que el grupo de jóvenes responsable de la agresión "son de la Coordinadora Antifascista de Vigo y están hermanados con Resistencia Galega".

Capi tenía 17 años cuando fue detenido por pegar con una bofetada al entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a quien se acercó durante un paseo por Pontevedra con la excusa de sacarse una foto.

Fue condenado por el juzgado de menores de Pontevedra a dos años de internamiento en régimen cerrado como autor de un delito de atentado a la autoridad, del subtipo agravado, recogido en el artículo 550.3 del Código Penal y aplicable en aquellos casos en los que la autoridad contra la que se atenta es miembro del Gobierno.

En su Twitter nacional, Vox ha publicado esta denuncia con el siguiente texto: "La alerta totalitaria contra Vox de @Pablo_Iglesias_ continúa vigente". Y, junto con una foto del ojo amoratado de su representante en Pontevedra añade: "En Vox seguiremos trabajando por España y la libertad sin miedo a nada ni a nadie".

Por su parte, en su cuenta oficial de Pontevedra, Vox condena la agresión y proclama que seguirán "defendiendo la libertad de expresión en Pontevedra y en España".

El espiral de odio de la izquierda que no cesa. Esto va a acabar muy mal.

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