España

Un refugiado sirio muere al explotarle la bomba que iba a colocar en un festival de música

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El terror vuelve a golpear el corazón de Europa. Un refugiado sirio de 27 años ha muerto la noche del domingo, 24 de julio, al explotarle una bomba que quería colocar en un festival de música en la ciudad bávara de Ansbach, al sur de Alemania, que vive una semana negra de ataques mortíferos.

"Se trata desgraciadamente de un nuevo atentado terrible, que aumenta sin duda la inquietud de la gente", declaró el ministro de Interior de Baviera, Joachim Herrmann en el lugar del atentado.

La detonación hirió a 12 personas, tres de gravedad. El subdirector de la policía de Ansbach, Roman Fertinger, habló de "indicios" de que se habían añadido trozos de metal a la carga explosiva.

Durante este fin de semana se celebraba un festival de música al aire libre que atrae a bastantes visitantes.

Según el ministro alemán, el atacante había intentado acceder al recinto poco antes de la explosión, pero no le permitieron pasar al no tener entrada. De confirmarse significaría haber evitado una matanza. Finalmente, hizo estallar los explosivos en el exterior del bar de vinos Eugene's.

La policía ha desplegado un importante dispositivo de seguridad en la localidad, de 40.000 habitantes, en la que se encuentra una base militar estadounidense. 

El punto de mira está ahora en el millón de refugiados que vive en Alemania.

El terrorista llegó de Siria hace dos años y vivía en Alemania con un permiso de residencia provisional. "No podía ser expulsado debido a la actual situación" en su país y "estaba tolerado" en Alemania.

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El suceso se produjo en un momento de gran tensión en el país tras una serie de tragedias, entre ellas la muerte a tiros de nueve personas, además de 11 heridos, la tarde del viernes en Múnich.

En toda Europa se vive un clima de temor de atentados yihadistas como los que se han producido en varias ocasiones este año (en la ciudad francesa de Niza el 14 de julio, en Bruselas el 22 de marzo), reivindicados por el Estado Islámico.

Esta es la tercera vez en una semana que el Estado regional de Baviera sufre un drama.

La noche del viernes, un joven de 18 años con trastornos psiquiátricos y obsesionado por las matanzas en masa, mató a tiros a nueve personas en Múnich.

El pasado 18 de julio, un solicitante de asilo que dijo ser afgano, hirió con un hacha a cinco personas en un tren regional en Wurtzburgo, acto reivindicado en nombre de Estado Islámico.

Cerca de allí, este 24 de julio, en Reutlingen, un sirio de 21 años solicitante de asilo mató el domingo de un machetazo en la cabeza a una mujer con la que acababa de tener una discusión, y también hirió a tres personas.

Aunque las autoridades insisten en evitar las amalgamas, esta serie puede dar argumentos a quienes se oponen a la política de apertura generosa de la canciller Angela Merkel con los refugiados. El land de Baviera, donde se han producido las tragedias de Wurtzburgo y Ansbach, es la puerta de entrada de inmigrantes en Alemania.

Demasiados "casos aislados" para tratarse de una simple casualidad.

 

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