España

El color amarillo ha identificado a los traidores, los herejes, las putas y los apestados

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Bufandas amarillas. Jerseis y pegatinas amarillos. Lucecitas de Navidad amarillas. Papeles de regalo amarillos. Árboles amarillos. Reyes Magos amarillos. Carteles amarillos. Y sobretodo lacitos. Muchos lazos amarillos. De un tiempo a esta parte, todo es amarillo en Cataluña. Los independentistas han convertido este color en el último gran símbolo del nacionalismo. 

Sin embargo, a lo largo de la historia, el amarillo ha evocado numerosas y muy distintas percepciones. Y no precisamente positivas.

El color de Judas y de las prostitutas

Desde la Edad Media, en Occidente, el color amarillo siempre ha encarnado cosas negativas. De hecho, al propio Judas, el apóstol que vendió a Jesucristo, se le suele representar de amarillo en los cuadros renacentistas y medievales, una forma de encarnar la traición. Durante el Medievo se ponía una bandera amarilla a aquellos poblados que padecían la peste. Además, pasó a ser el color con el que se identificaba a las prostitutas, las brujas, los deudores y los herejes. Todos ellos, debían llevar una prenda de color amarillo mostrando su deshonra.

De hecho, a las prostitutas les obligaban a teñirse el pelo de rubio para diferenciarse de las demás mujeres. En España, durante el siglo XVI, la Inquisición obligaba a llevar una capa amarilla a todos los considerados herejes. Era el color de los deshonrados.

'El color cornudo' de Goethe

Otra posible pero segundaria razón de la mala fama del amarillo se debe también a la inestabilidad de sus componentes cromáticos y químicos. Es un color altamente "influenciable" ya que sólo una pequeña cantidad de otro color lo convierte en un tono completamente diferente. De aquí la consideración de Goethe que lo apreciaba pero lo definía el "color cornudo". Pero la verdadera razón es que era un color caro y por esta razón desaparece o casi en la pintura de los siglos XVI y XVII.

El color de la mala suerte

En el teatro y entre los artistas, el amarillo da mala suerte. ¿Y en el deporte? Es conocida la superstición y el mal fario que produce el amarillo entre los deportistas de élite. Nadie quiere vestirse de amarillo antes de una competición. 

Reivindicación de la Espina Bífida

Pero el lazo amarillo es también el de la espina bífida. Y se lo han apropiado. Es precisamente la reivindicación que hacen los afectados por esta malformación congénita bajo el hashtag #ElLazoAmarilloEsDeLaEB, en el Día Mundial de la Espina Bífida, que se celebra cada 21 de noviembre.

Con la súbita fiebre amarilla del independentismo, a este paso, en vez de catalanes, van a parecer Los Simpson.

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