Dos gais detenidos por intentar ligar con un Mosso haciéndose pasar por espías

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Los Mossos d'Esquadra detuvieron a dos jóvenes por hacerse pasar por miembros del Cesicat y pretender reclutar a un agente de la policía autonómica para vigilar a políticos. Según el atestado, el móvil de esta historia fue ligar con el policía.

Según publica La Vanguardia, la denuncia del mosso era parte de la documentación que fue intervenida por el Cuerpo Nacional de Policía el pasado 26 de octubre, cuando iba a ser destruida en la incineradora Tersa, de Sant Adrià del Besós. Allí estaba la declaración del agente ante sus superiores, en la que explicaba que dos personas que se presentaron como miembros del Cesicat, el Centre de Seguretat de la Informació de la Generalitat, le habían intentado reclutar para hacer seguimientos a políticos, e incluso pincharles ilegalmente el teléfono.

Los Mossos abrieron una investigación sobre las dos personas, que eran dos jóvenes que se habían presentado con sus nombres. Con orden judicial les intervinieron sus llamadas y finalmente fueron detenidos. El personaje principal no quiso prestar testimonio en comisaría, pero su amigo, que le acompañó a las reuniones, sí. Y explicó un móvil sorprendente para sus actuaciones.

Su colega había conocido al mosso por medio de una chica y quería quedar con él. De manera que no se le ocurrió otra manera que urdiendo una historia de espías para llamar su atención. Así, simularon pertenecer al Cesicat, lo que definió ante los policías como una especie de CIA a la catalana, y le ofrecieron un trabajo como agente secreto.

En las tres reuniones que mantuvieron con el mosso le mostraron un carnet de esta ­entidad, y le ofrecieron un ­contrato de trabajo que llevaba el sello oficial del organismo. ­Según el atestado, toda esta ­documentación estaba falsificada, posiblemente copiando los logos de páginas de internet.

Lo cierto es que la oferta no había acabado aquí. Según la declaración del agente de la policía catalana, que está encuadrado en la comisaría general de información, también le ofertaron 700 euros al mes en negro, un piso para su trabajo y asistencia jurídica de la Generalitat en caso de que tuviera problemas. Todo falso, según la investigación llevada a cabo.

La documentación incautada antes de ser quemada en la incineradora del Besós ocupaba 36 cajas. Había más de 30.000 documentos y pendrives que fueron precintados por orden de la juez de la Audiencia Nacional. Las citadas cajas fueron abiertas en el juzgado y su contenido detallado en presencia de funcionarios judiciales.


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