Pablo Iglesias manda a la Guardia Civil contra los manifestantes que rodean su casoplón de Galapagar

 galapagar guardia civil

Un amplio despliegue de la Guardia Civil ha evitado que más de un centenar de manifestantes se pudieran acercar al chalet de Pablo Iglesias e Irene Montero en Galapagar para protestar por la gestión del Gobierno de la crisis del coronavirus. Todas las calles que dan a la vivienda han sido cortadas y tampoco se ha permitido acceder a una zona de monte próxima al chalet de los líderes comunistas. Tiene un dispositivo de seguridad alrededor digno de un Jefe de Estado.

Pablo Iglesias había criticado en las últimas horas las caceroladas que se producen delante de su famoso chalet, e incluso ha lanzado un aviso directo a los líderes de la oposición, amenazándoles con que ellos y sus familias también podían ser víctimas de este tipo de escraches si se repetían las protestas espontáneas frente a su domicilio.

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Los manifestantes, en su gran mayoría ciudadanos y familias normales, se mostraron en todo momento tranquilos, aunque molestos ante lo que consideraban un despliegue policial totalmente desproporcionado para una protesta pacífica. Ha habido gritos de "¡libertad!" y también se ha escuchado varias veces el Himno Nacional. Algunos vecinos también se unieron a la protesta desde sus casas.

Los agentes de la Guardia Civil, mantenido el tipo, han ido comprobando las matrículas de los coches de los allí congregados para detectar la presencia de algún elemento peligroso.

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Los congregados coincidían en que las quejas de Pablo Iglesias por las caceroladas no han hecho más que aumentar el número de ciudadanos que han salido a la calle para protestar. «¿No decía que los escraches eran jarabe democrático? Pues espero que se cure con este».

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Probablemente mañana se repetirá la historia. El casoplón de Pablo Iglesias e Irene Montero se ha convertido en el principal centro neurálgico y foco canalizador de todo el reguero de indignación ciudadana. Los españoles han dicho basta. Se acabó la impunidad.

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