El Gobierno del PP ha dado 82.000 millones de euros a Cataluña para frenar la independencia

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Mariano Rajoy llegó al Palacio de la Moncloa en el año 2011. España se encontraba inmersa en una profunda crisis financiera y en una pequeña crisis nacionalista. En 2011 poco o nada se hablaba en Cataluña de referéndums o de independencia. La 'hoja de ruta' del separatismo y la repentina conversión de Convergència, desde el nacionalismo moderado hasta el independentismo más radical, se inició en 2012, con la famosa visita de Artur Mas a Madrid y el no a su propuesta de pacto fiscal.

En la gran Diada de 2012, en la que más de un millón de personas salieron a la calle, empezó todo. La estelada se situió en el epicentro del debate político y la fiesta de todos los catalanes fue robada para uso y disfrute exclusivamente de los separatistas.

Del 'España nos roba' al caso 3%

"España nos roba" decían, aunque parece que los más beneficiados de este embrollo serían todos los de la trama del 3%, con el clan Pujol a la cabeza. Nada menos que 303 políticos imputados tiene Cataluña, que lidera el ranking de corrupción entre todas las comunidades autónomas. Pero Rajoy y el PP guardaron silencio. ¿Cómo iban a hablar ellos con la que tienen encima?

El discurso de que España era el gran problema de Cataluña y que por eso la economía catalana estaba estancada y en crisis empezó a calar entre las clases populares. El Estado nos expolia, aseguraban los dirigentes independentistas. "Sin España, no habría recortes en Cataluña", llegó a afirmar Artur Mas.

82.000 millones de euros a Cataluña

La respuesta del PP a todo esto fue tratar a Cataluña como a un hijo malcriado. Cuanto más protestaban, más dinero se transfería de Madrid a Barcelona. La cifra es asombrosa: 82.000 millones de euros ha recibido la Generalitat desde que Gobierna el Partido Popular.

De esa astronómica cantidad, 15.400 millones pertenecían a infraestructuras, la comunidad autónoma con más inversión estatal desde 2006 hasta ahora. Entre el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) y el rescate, llegaron a sus cuentas 66.550 millones de euros desde desde las arcas del Estado. Otra vez en este apartado vuelve a ser la CCAA más privilegiada económicamente. En total, 82.000 millones de euros de la hucha común.

Cuanto más gritaban los nacionalistas contra el malísimo y opresor Estado español, más dinero recibían. Ese era el plan del PP para acabar con el independentismo: inyectarle cada vez más y más dinero de todos los españoles. Con la misma lógica que aquel que cría a una serpiente para que se haga grande y cada vez más fuerte. Cuando ya tiene el tamaño suficiente, te come.

Cataluña debe 76.727 millones de euros al Estado

Desgraciadamente todo esto no acaba aquí. La Generalitat tiene la mayor deuda pública de toda España. Debe al Estado 52.500 millones de euros. Una deuda que podría sufrir quitas tal y como se ha especulado en los últimos tiempos. De hecho, en la bochornosa Ley de Transitoriedad, con la que empezó el golpe de Estado, los independentistas ya amenazaron con no pagar esos más de 50.000 millones que deben a todos los españoles.

El conjunto total de su deuda asciende a 76.727 millones de euros. Una cantidad que duplica con creces, por ejemplo, la deuda de la Comunidad de Madrid que asciende a 31.667 millones de euros. Sin embargo, la capital ha recibido la tercera parte de inversión estatal de lo que ha recibido Cataluña.

Es decir, el Gobierno del PP ha realizado el mayor de los desembolsos en Cataluña, pensando que así podrían frenar y apaciguar las ansias del independentismo catalán. Pero estaban muy equivocados.

Del pacto fiscal a la independencia

Responder a los ataques a la legalidad con más dinero solo a empoderado a los nacionalistas. Tan hondo ha calado el mensaje del 'España nos roba' que una señora mayor decía en televisión hace algunos días que quería irse porque los españoles "roban el pan de los catalanes". Al fin y al cabo el nacionalismo no entiende de datos, solo de imágenes, va directamente a manipular el sentido más emocional.

Ahora, después de lo sucedido este 1 de octubre, una fecha clave que el separatismo marcó como punto álgido de su hoja de ruta, el PP se encuentra entre la espada y la pared. Parece inevitable la aplicación del 155 si Puigdemont si declara la independencia unilateral desde el Parlament. El final del viaje a Ítaca, el día soñado por generaciones de catalanes educadas en el nacionalismo exhacerbado y el odio a España.

El Gobierno sabía que esto pasaría. La Generalitat nunca ha escondido sus intenciones y ha ido quemando etapas. El Estado decidió mirar hacia otro lado. En política, como en la vida, los problemas que no se solucionan, tienden a enquistarse. Del pacto fiscal a la independencia unilateral. 7 años de desencuentros y muchos millones de euros para llegar a un punto de no retorno. Un guión perfecto hacia el abismo.


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