Ribó, el alcalde comunista de Valencia, se gasta 5.000 euros públicos en sofás

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Quién no se ha detenido alguna vez ante un catálogo de muebles y ha pensado en renovar el mobiliario de su casa o de la oficina. Es lo que debió pasar por la cabeza del alcalde de Valencia, Joan Ribó, cuando pisó por primera vez el despacho de Alcaldía, caracterizado por tapicería y muebles en tonalidades oscuras que ahora han dado paso a muebles de colores claros. Si se empleara la terminología de las túnicas de los cofrades de la Semana Santa Marinera, se ha pasado del Viernes de Dolor al Domingo de Resurrección.

Pensat i fet, aunque, en esta ocasión, el gobierno municipal evitó las prisas de otras decisiones y dejó transcurrir un año desde su llegada para renovar el mobiliario de Alcaldía. Lo más vistoso es el cambio de sofás y sillones, ya que es donde habitualmente Ribó recibe a las asociaciones de vecinos y otras entidades que piden audiencia con él.

Lo publica el diario Las Provincias.

Así, Ribó ha renovado el mobiliario de su despacho, lo que ha supuesto un desembolso de 4.961,29 euros en dos sofás y dos sillones, según la información a la que ha tenido acceso el periódico. Se trata del clásico modelo inglés Chester, convertido de nuevo en tendencia por aparecer en un programa de televisión de entrevistas. El color escogido ha sido el blanco o crema, al igual que el resto de sillas del espacio de trabajo, que también han modificado el tapizado.

El encargo se realizó en julio del año pasado y, como curiosidad, la junta de gobierno se decantó por la propuesta económica más cara -una empresa con sede en Albacete- frente a otra más económica (4.014,78 euros) remitida por unos grandes almacenes. La justificación fue "la calidad, acabados y ergonomía", según consta en la resolución municipal, que la considera "la oferta más conveniente a los intereses municipales".

El procedimiento fue el del contrato menor, una figura muy usada en el primer año y medio de gestión del tripartito, según se refleja en los informes trimestrales sobre esta modalidad que el Consistorio cuelga en la web. En total, 19,86 millones entre julio de 2015 y diciembre de 2016, lo que representa un total de 3.742 adjudicaciones a dedo. Se trata de un procedimiento legal con trámites más ágiles pero que sólo debe emplearse para necesidades puntuales y con carácter excepcional.

Su uso entre las administraciones públicas se ha extendido a pesar de que los partidos actualmente en el gobierno, como en el caso de Valencia, criticaron los contratos menores cuando estaban en la oposición prometiendo incluso su reducción como un blindaje "frente a casos de corrupción futura", como apuntaron tanto Mónica Oltra como Joan Ribó hace unos años.

Por ello, desde el grupo municipal popular lamentaron que se recurra "de forma insistente" a este procedimiento cuando existen otros mecanismos de contratación adecuados para, por ejemplo, "la compra de muebles, donde se tendría que haber ido a la oferta más ventajosa", señaló el concejal Alfonso Novo.

"Es reprochable"

"Ellos, que hicieron alarde de austeridad y transparencia, son los primeros en realizar un desembolso importante en mobiliario", dijo. "Sin olvidar que llevan casi 20 millones, de los cuales 2,6 acaban de conocerse ahora, en contratos menores que podrían evitarse. No es ilegal, pero sí reprochable", aseguró Novo.

Los Chester no son el único gasto en muebles que aparece entre los contratos menores. También figuran facturas de artículos de oficina. Hasta ahí, todo normal dentro de las dinámicas de trabajo de una administración. Pero entre las cifras resaltan los costes de tres sillas ergonómicas con asientos tapizados, a razón de 469 euros cada una, a las que se añadió un reposacabezas por valor de 69 euros. Entre sus características, las empresas destacan que "permiten la relajación de su espalda". O una mesa de cristal blanco por la que el Consistorio pagó 1.290 euros.

Por contrato menor también se compró una cámara de fotos de 640,02 euros, ya que había sido solicitada para "el normal desarrollo" de las reuniones de trabajo semanales del grupo interdepartamental de la Concejalía de Transparencia. Eso sí, tendrán que compartirla con la sección de Arquitectura, que también había solicitado esta herramienta de trabajo.

Facsímil del 'Quijote'

La revisión de los contratos a dedo adjudicados por el gobierno municipal incluye la adquisición de un ejemplar de la novela de 'El Quijote'. Encargada el pasado abril, se trata de una reproducción del facsímil de la obra de Cervantes impresa por Juan de la Custa entre 1605 y 1615, perteneciente a la biblioteca particular del bibliófilo Javier Krahe (primo hermano del cantautor del mismo nombre fallecido en 2015).

Según la resolución de la junta de gobierno, "es una edición príncipe [primera] de la primera y segunda parte de esta gran obra". Por ello, para la concejal de Acción Cultural es "importante" la adquisición de esta edición limitada "que amplía la colección de obras antiguas que posee la biblioteca histórica de la ciudad". Se pagaron 2.450 euros y la gestión la realizó una empresa especializada de Madrid.

 


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