Qué ver y hacer en Valencia

ciutat de les arts

La capital del Turia tiene muchas cosas para disfrutar, dependiendo del tiempo del que se disponga.

Valencia es una de las ciudades más visitadas de España. No solo por contar con playas dignas de una postal, sino por tener un legado histórico y monumental de lo más interesante, entre otros muchos atractivos más. Lo bueno es que se puede organizar una visita dependiendo el tiempo que estemos allí, empezando por los imprescindibles y ampliando los sitios en función de los días que se puedan añadir.

¿Cómo llegar a Valencia?

Hay varias formas de llegar a la ciudad, sin importar cuál sea el origen. Si vamos en coche, lo mejor es acercarse al parking en Valencia aeropuerto, que usan a diario tanto quienes llegan como quienes van a salir y cogen un vuelo. La reserva se puede hacer con antelación, y aprovechar servicios adicionales como hacer el mantenimiento o llevarlo a pasar la revisión técnica, mientras nosotros aprovechamos la excelente red de transporte público que recorre la ciudad.

Otra manera de llegar es en tren. La alta velocidad comunica Madrid con Valencia en apenas dos horas, por lo que es una de las formas más usadas por quienes vienen desde la capital. Y por supuesto, se puede llegar en avión desde las principales ciudades de España.

Un paseo por el casco antiguo

Desde el aeropuerto de Valencia lo mejor es acercarse al centro de la ciudad para empezar la visita disfrutando de su casco antiguo. En la Plaza de la Reina se encuentra la iglesia de Santa Catalina, y cruzando la plaza vemos la catedral, más conocida como la Seu, de estilo gótico y que fue erigida sobre una mezquita que hubo antes, y que a su vez se levantó encima de una catedral visigoda. La cosa no queda ahí, ya que en la época romana en ese mismo lugar había un templo, según algunos consagrado a Júpiter. Así que esa ubicación ha tenido desde siempre un uso religioso. Un detalle es que en una de las puertas, conocida como a de los Apóstoles, cada jueves al mediodía se celebra el tribunal de las aguas, el más antiguo de Europa, y posiblemente del mundo, que aún sigue vigente.

Si continuamos por la izquierda llegaremos a la Plaza de la Virgen, en la que destaca la Fuente del Turia, inaugurada en los años 70, donde está Neptuno recostado y rodeado de 8 mujeres.

La Calle Caballeros es una de las más famosas de la ciudad, donde se pueden ver aún algunos edificios que ocupó la nobleza. Da paso al barrio del Carmen, donde se conservan restos de la ocupación árabe.

No se puede venir a Valencia sin pasar por el Mercat Central y la Lonja de la Seda, donde muchos vecinos acuden a diario para hacer la compra (en el primero, la lonja es solo para visitar). La mezcla de olores y colores seguro que graba en tu mente una imagen única.

Otro punto emblemático es la Torre de Serranos, una de las puertas de la ciudad amurallada que se salvó de ser derribada porque la usaban como prisión. Su antigüedad se remonta al siglo XIV y es una de las edificaciones históricas mejor conservadas de Valencia.

Museos de arte

En Valencia hay varios museos, algunos de ellos dedicados al arte pictórico como el de Bellas Artes o el Instituto Valenciano de Arte Moderno, que además tiene una sala en la que se pueden ver restos del fuerte medieval que hubo en ese mismo lugar. En el primero se pueden ver cuadros de artistas de renombre como Sorolla o Velázquez.

Ver la puesta de sol en la playa

Si solo tienes un día para visitar la ciudad, puedes ponerle el broche de oro acercándote a la playa para ver el sol. En plena ciudad hay playas muy conocidas, como la de la Malvarrosa o las Arenas, donde no es nada raro ver a la gente acercarse cuando empieza a oscurecer para ver cómo se oculta el sol por el horizonte.

Otro de los puntos en los que se reúne mucha gente para observar el espectáculo es en la Albufera, donde además se pueden ver las aves y algún que otro pescador surcando el mar, ideal para hacer fotografías.

La Ciudad de las Artes y las Ciencias

Una de las paradas más buscadas del metro de Valencia es la que lleva a la Ciudad de las Artes y las Ciencias, un complejo de edificios que buscan acercar a todo el mundo el conocimiento. Su estilo es todo un símbolo para la ciudad.

El Oceanografic es uno de los acuarios más grandes de Europa y uno de los edificios más visitados. Aunque los demás no tienen nada que envidiar en cuanto a diseño. Lo bueno es que no hace falta pagar entrada para darse un paseo por el complejo y descubrir detalles sorprendentes como el edificio que imita las características de un tímpano, donde una persona se pone a decenas de metros de otra y puede hablar en un punto concreto para que la otra le oiga perfectamente.

La Plaza de Toros

Justo enfrente de la estación del Norte, donde salían la mayoría de trenes, que si tienes tiempo también puedes visitar, se encuentra la plaza de toros. En ella se celebran eventos y también se puede ver el Museo Taurino, donde se hace un recorrido por el toreo entre el siglo XVIII y la actualidad. En sus soportales hay una especie de mercado, donde se pueden encontrar recuerdos de la visita y refrigerios para seguir adelante.

Y mucho más

Resumir Valencia en un solo viaje es bastante complicado, porque mires donde mires hay cosas que merece la pena disfrutar. Sentarse en una terraza para degustar la clásica horchata con fartons, un dulce tradicional del que los valencianos están muy orgullosos, o pasear por los jardines del Turia son otras de las actividades que merecen la pena. Todo depende de cuanto tiempo tengas para descubrir una de las ciudades en las que mejor se combinan historia y modernidad.


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