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Más de un millar de catalanistas piden protección policial frente a 12 'fascistas'

 valencia manifestacion independentistas

El pasado 9 de Octubre, después de la multitudinaria manifestación catalanista de cada año en Valencia,  grupos de anarquistas y militantes de extrema izquierda se dirigieron hasta la Plaza Parterre donde se sitúa la estatua de Jaime I, con el fin de colocarle una bandera estelada.

Allí se encontraron, por sorpresa, con una contramanifestación de patriotas, que conocían de antemano sus intenciones, y se lanzaron en masa a defender la estatua del Rey Conquistador de Valencia.

Siendo un número muy superior y sin cordón policial de protección, ya que no se temía por disturbios en esta zona, los catalanistas huyeron escaldados. 

Rápidamente, y como era de prever, comenzó la caza de brujas de la Generalitat, ordenando revisar todas las cámaras colindantes para poder identificar algún patriota que se encarara con estos grupos de extrema izquierda. Hubo numerosos detenidos, algunos incluso, que no tenían nada que ver con los disturbios.

La prensa como siempre, tildó este suceso como “violentos fascistas” que atacaron a un pobre grupo de niños buenos de izquierda. Nada nuevo.

Tensión en Valencia

El pasado sábado 21 de abril, convocándose de nuevo sendas manifestaciones en la ciudad, se temió de nuevo por la profanación de la estatua, uno de los emblemas más importantes de la capital valenciana.

Así, según ha podido saber MEDITERRÁNEO DIGITAL de fuentes muy directas, un grupo de patriotas se acercó hasta la plaza Parterre, ante la sorpresa de que los agentes de la policía, que cumpliendo órdenes de la Delegación del Gobierno, en manos del Partido Popular, no les dejaron pasar. 

Este grupo de chicos que cantaban y vitoreaban el himno de la Policía y la Guardia Civil, se vio obligado a abandonar la plaza, ampliando la distancia de seguridad hasta tres calles, ante la amenaza de que, si mostraban resistencia, serían identificados y sancionados por desobediencia.

Los patriotas eran una docena, mientras que los manifestantes, protegidos por el cordón de seguridad de la policía, serían alrededor de 1.000, que cantaron sin cesar consignas anarquistas, proindependentistas y por la annexión de Valencia y Baleares en esos ficticios e imaginarios Países catalanes.

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