Los tickets de las borracheras del gerente de Imelsa a costa de los valencianos

sahuquillo

El pasado 23 de noviembre el presidente de la Diputación de Valencia, Jorge Rodríguez, y su vicepresidenta, María Josep Amigó, emitieron un comunicado conjunto en relación con los pagos de Divalterra, la empresa de la corporación provincial heredera de Imelsa.

Casi al final del comunicado, sin relevancia tipográfica y en medio de un párrafo, se explicaba que Amigó, de Compromís, había trasladado a Rodríguez, del PSPV, su preocupación «por las dietas acumuladas» por Víctor Sahuquillo, el gerente de la firma provincial propuesto por el propio presidente de la corporación, «y por los conceptos que aparecen, por entender que no se ajustan a los criterios de austeridad que tienen que regir las actuaciones de los cargos públicos y de confianza de la institución».

El diario Las Provincias ha tenido acceso a una parte de los justificantes de las dietas pasadas por Sahuquillo para el pago por parte de la empresa provincial. Se trata de una amplia relación de tickets correspondientes a gastos en cafeterías y restaurantes de la ciudad de Valencia.

En muchos de ellos, tal y como se puede comprobar en esta página, queda constancia del consumo de bebidas alcohólicas de alta graduación, como ginebras, whisky, ron y licores.

En algunas ocasiones se especifica que lo que se consume es un Vq. Probablemente se trate de un vaquerito, un vaso pequeño, pero de mayor tamaño que el de un chupito, y que se sirve con hielo. Y en otras, que la ginebra viene acompañada de una tónica.

La relación de tickets arranca de poco después de que Sahuquillo fuera nombrado gerente de la empresa provincial. El 12 de febrero, Rodríguez dio luz verde al relevo de Josep Ramón Tiller, que había sido situado en el cargo por José Manuel Orengo -hasta esa fecha, jefe de gabinete del presidente de la Diputación- y al nombramiento de Sahuquillo.

Con su llegada a la nueva Imelsa, Rodríguez dio un golpe sobre la mesa para hacerse con el control de la empresa provincial, que dispone de un presupuesto de 28 millones de euros.

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Los primeros tickets en los que se constata el consumo de bebidas alcohólicas de alta graduación son de mediados del mes de abril. Una de esas facturas hace referencia a una comida, aparentemente para tres personas, por 56,70 euros. Tres menús del día, cinco cervezas, un brandy, un whisky y una ginebra componen el total de lo abonado. El ticket, como todos los demás, lleva la firma de Sahuquillo como responsable del gasto que lo tramita para su reintegro. La fecha es del pasado 27 de abril.

Con el paso del tiempo, y como si de coger confianza se tratara, los tickets de comidas en los que aparecen gastos en gin-tonics, whiskys o ron se multiplican. De hecho, los meses de junio, julio y agosto son los que aparecen más referencias. Aparecen tickets de una cafetería ubicada en la calle Luis Vives, y también de una gastrotaberna de la Plaza del Arzobispo y de otro restaurante en la Plaza de Cánovas.

En la mayor parte de ocasiones, los tickets aparecen desglosados por conceptos, aunque en alguna factura se hace una referencia global al número de menús consumidos y al coste. Esa circunstancia provocó que la intervención de Divalterra avisara a uno de los proveedores de la aparición de incidencias.

En concreto, el texto al que ha tenido acceso este diario remarca que se detectan «tickets no desglosados con fluctuaciones de menú», se minora el pago «por tickets no aportados en anteriores facturas» y «se comunica al proveedor -una de las cafeterías más habituales para Sahuquillo- la no admisión futura de dichos tickets».

La portavoz del PP en la Diputación, Mari Carmen Contelles, bromeó este fin de semana en una red social con la posibilidad de volver a cambiar el nombre de la firma. Y propuso uno: «Divaltonic». De hecho, el consumo de ginebra 'a palo seco' o con tónica es uno de los más frecuentes en los tickets. Entre las marcas de bebidas que aparecen Seagrams's y Voortrekker. El importe de las facturas no suele ser muy elevado -alejado, eso sí, de aquel límite de 20 euros impuesto en su día por Alberto Fabra- aunque en algunas de las que no figuran detalladas se hace referencia a menús de 39 euros (multiplicado por cuatro, un total de 156 euros)- o de 45 euros, pese a tratarse del mismo establecimiento.

La polémica sobre el gasto de dietas del gerente de Divalterra se une al resto de incidencias que viene rodeando su gestión, y de las que ya ha informado este diario. El propio auditor interno de la empresa provincial reseñó en su informe anomalías relacionadas con las contrataciones, el fraccionamiento de contratos y los presupuestos a medida para no superar el límite de 18.000 euros -que en el caso de Divalterra es el que marca la obligación de que el contrato lleve la firma de los dos cogerentes-.

 


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