La exministra de Sanidad pagó con dinero público 94,69 €uros en lencería de El Corte Inglés

carmen monton lenceria

La filosofía de la conducta humana considera, grosso modo, que cada persona es el reflejo de sus actos. Presa de sus aficiones y de sus hábitos alimentarios el ser humano se describe a sí mismo tanto por lo que compra y consume, como por la gente de quien se rodea.

Si aplicamos esta teoría conductual a las compras que computó la ex ministra de Sanidad Carmen Montón a la caja fija de la Administración, durante su etapa de consellera en la Comunidad Valenciana, sólo se puede aplicarse el adjetivo de gastos extravagantes, por su extrañeza y particularidad. 

El informe completo lo publica ahora el diario El Mundo.

Los altos cargos de la Generalitat Valenciana suelen pasar facturas de comidas o desplazamientos en concepto de dietas. En otros casos por necesidades perentorias como el uso de la caja que hizo la consellera de Justicia, Gabriela Bravo, para adquirir un cepillo de ropa y un quitamanchas por 4,9 euros.

Existen otras anotaciones poco ortodoxas que han llamado la atención como las copas de Martini Rojo del conseller de Transparencia, Manuel Alcaraz, o las de la Dirección General de Educación que gastó 220 euros en 30 turrones gourmet y 2,2 euros en dos vasos de licor.

Se debe recordar que, por falta de austeridad, los gastos de 252 euros en gin-tonics, whiskys o ron que pasó Víctor Sahuquillo provocaron su dimisión como gerente de la empresa pública de la Diputación Divalterra.

94,69 euros en lencería

Sin embargo, los 'tiquets' que pasó Montón fueron más típicos de una estrella del rock que de una política. Entre las notas que fueron costeadas por la caja fija de la Conselleria de Sanidad, a petición de la por entonces responsable, se pueden encontrar dos tostadas por el valor de tres euros o un pago de suministro de lencería por un valor de 94,69 euros de una conocida cadena comercial.

Este suministro textil «para el gabinete de la consellera» fue costeado por el ex subsecretario de Sanidad Ricardo Campos -plasmó su firma-, a través de la caja fija, sin más justificación que no existía «personal ni medios propios en esta Conselleria para atender tal necesidad» en referencia a la necesidad de lencería.

La duda, imposible ya de comprobar, se halla en que los artículos solicitados por Montón pudieron haber ido desde prendas de ropa íntima para uso individual hasta toallas o productos de menaje para subordinados. Aunque este último extremo carecería de justificación porque el edificio de la Conselleria cuenta con toallas de papel y textiles que son suministradas por la empresa que cubre la limpieza a demanda del personal del centro.

Desde el entorno de Carmen Montón se afirma ahora que se podría tratar de una confusión y aseguran que podría tratarse de una mantelería adquirida en el departamento de Lencería del Hogar de El Corte Inglés para eventos y recepciones en la Conselleria. Eso sí, las mismas fuentes no aportaron documento alguno al respecto.


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