Los progres abren un centro de menas en la Casa de Campo y se multiplican un 61% los robos, las agresiones y las violaciones

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Los delitos violentos en la Casa de Campo se han incrementado en un 61% respecto al mismo periodo del año anterior, según fuentes judiciales. Si entre junio de 2019 y junio de 2020 se produjeron 104 asaltos y atracos, en los 12 meses anteriores se registraron 17 en el pulmón madrileño. En estas cifras además hay que tener en cuenta la etapa de confinamiento por la Covid entre el 15 de marzo y la mitad del mes de mayo, en las que estaban cerrados los parques. Este meteórico incremento de atracos y asaltos coincide con la puesta en marcha en abril de 2019 del centro de acogida de menores extranjeros no acompañados (menas) situado en el antiguo albergue juvenil Richard Schirrmann, un recinto gestionado por la Fundación Diagrama con 65 menas alojados. Lo publica el diario El Mundo.

Al menos una quincena de estos jóvenes magrebíes son una fuente continua de conflictos y son los que se dedican a cometer fechorías fuera y dentro del centro. Aunque la Casa de Campo está situada en el distrito de Moncloa muchos de los delitos violentos se han denunciado en la comisaría de Latina, donde viven los vecinos del barrio de Batán que son los que más frecuentan el mayor parque de la capital.

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Como consecuencia del más del centenar de denuncias se ha detenido a unos 20 menores en 2020, muchos de ellos reincidentes.

El SUP (Sindicato Unificado de Policía) vincula este exponencial crecimiento de los delitos violentos a la llegada de los menas a la zona. El sindicato señaló ayer que el panorama es complicado en la Casa de Campo, ya que los atracos y asaltos violentos están «generando alarma social entre los ciudadanos por la situación de estos menores».

La situación es tan tensa que hasta el propio Ayuntamiento de Madrid ha pedido a la Comunidad trasladar a los menas de la Casa de Campo. El pasado mes de julio, la concejal de Moncloa, Loreto Sordo, envió una carta al consejero de Políticas Sociales solicitando derivarlos a «recursos habitacionales más adecuados» tras los robos y agresiones. También los vecinos del Batán llevan meses denunciando que su tranquilo barrio es ahora un «lugar peligroso».

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Un informe indica que la mayoría de los delitos violentos ocurridos en la Casa de Campo los cometen un grupo reducido de menores magrebíes que suelen asaltar a las víctimas con el procedimiento del mataleón. Abordan a las personas por la espalda y las estrangulan, con los brazos en el cuello, hasta que pierden el conocimiento. En ese instante aprovechan para desvalijarles.

El último episodio violento lo sufrió hace pocos días el dueño de un negocio chino situado junto al metro de Batán y hace 10 días una mujer de 72 años fue asaltada cerca de su casa en la calle de Padre Piquer, fuera de la Casa de Campo. «Lejos de descender, los robos siguen y se extienden a Madrid Río y Príncipe Pío. Y antes de la Covid también robaban a turistas que iban al teleférico», cuenta un joven vecino. Además, los residentes denuncian que hay una veintena de menas que al cumplir los 18 años y tener que dejar el centro siguen por la zona. «Algunos están viviendo en tiendas o han ocupado los restaurantes abandonados en el Paseo de la Restauración», señala otro residente. Tras una reunión con el Consejero de Políticas Sociales en julio los vecinos han visto reforzadas sus quejas. «Nos reconocieron que no saben como afrontar el problema y además el emplazamiento favorece que se cometan delitos».

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