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Vie04192019

Última actualizaciónVie, 19 Abr 2019 12pm

España | Comunidad de Madrid

Mediterráneo Digital pregunta a los falangistas: '¿Qué hacemos con El Valle de los Caídos?'

falangistas valle de los caidos

Varios falangistas, pertenecientes a distintos sectores del movimiento nacionalsindicalista, han hablado para MEDITERRÁNEO DIGITAL respecto al proyecto del nuevo Gobierno socialista de Pedro Sánchez, que arranca con el objetivo prioiritario de dar una nueva reorientación al Valle de los Caídos y trasladar los restos de José Antonio Primo de Rivera y de Francisco Franco fuera de su emplazamiento actual.

No resulta demasiado conocida la postura de los falangistas en esta cuestión, siempre oscurecida por el mayor peso mediático de aquellos que se proclaman herederos del Franquismo y de sus símbolos, y MEDITERRÁNEO DIGITAL ha sondeado a este concreto sector político que, frente a viento y marea, sigue existiendo y defendiendo sus propias posiciones políticas y sus propios postulados doctrinales.

Un sector político que, a día de hoy, se encuentra profundamente dividido entre los falangistas que abogan por una coalición electoral con otras tendencias y entre los que propugnan una reorganización del movimiento en soledad y sin acuerdos de esta clase.

Estas son las dos preguntas que se les ha formulado:

1. ¿Qué opinas de los proyectos del Gobierno de Pedro Sánchez para el Valle de los Caídos?

2. ¿Deben los restos mortales de José Antonio descansar en el Valle de los Caídos? Y en el caso de creer que no deben estar allí... ¿dónde deberían descansar?

Beatriz Ruiz (militante del Movimiento Falangista de España y universitaria).

Opino que son inútiles. Abarcan aspectos sociales del todo secundarios por mero populismo y demagogia y se olvidan de medidas que son más acuciantes en estos momentos como la vivienda o las pensiones. La propuesta del Valle de los Caídos se la ha sacado de la manga para tener contenta a la izquierda y al progresismo.

Opino que el pasado pasado es. Los restos de José Antonio han de descansar ahí porque no estorban ni hacen mal a nadie. El revanchismo ha sido en España el pan de cada día y nunca ha acabado bien.

Nacho Larrea (militante de La Falange y Director de “La Hora del Café”).

Pedro Sánchez me parece un talibán, y no sólo por la cuestión del Valle de los Caídos. Borrar la Historia es un crimen y la nueva Ley de Memoria Histórica es principalmente un ataque inaceptable a la libertad.

Me parece bien que José Antonio esté donde está, junto a todos los que lucharon por una España diferente. Su figura misma es un símbolo, más que de la reconciliación, de la superación de las tres razones que la sociedad liberal-democrática-capitalista nos lleva irremisiblemente y de las que hablaba José Antonio: lucha de clases, partitocracia y separatismos territoriales.

Adrián Galán (militante del Movimiento Falangista de España y Técnico de Sistemas Informáticos).

Opino que este proyecto no es más que una cortina de humo para tapar su falta de proyecto, y que para ganar las próximas elecciones necesita abrir viejas heridas y remover el pasado. Estas heridas cicatrizaron en el momento en que fue construído el Valle de los Caídos. Es lo de siempre: divide y vencerás. Algo que los socialistas y a la izquierda se les ha dado bien desde siempre.

Sí, tajantemente. Primero por respeto a los restos mortales y a su figura. Segundo, porque exhumar a José Antonio o a Francisco Franco lo que consigue, aparte de profanar tumbas en un monumento sagrado, es quitar toda significación cultural al hasta ahora atrayente lugar para el turismo, y por tanto de dinero, para la Comunidad de Madrid como es el Valle de los Caídos. Tercero, sacar a José Antonio del Valle implicaría que su tumba dejaría de respetarse, pues hasta ahora no ha sido objeto de permanente vandalismo y agresión por el hecho de permanecer en un lugar sagrado para millones de personas alrededor del mundo. No debería de permitir nadie que se exhume a nuestros Caídos ni a los dos referentes históricos y culturales allí enterrados: sería y es una ofensa para cualquier mente inteligente y sana.

Carlos Cardesa (militante de Falange Auténtica).

Me da mucha pereza este tema aunque haya mucha gente a la que la excite mucho. A mí me interesa mucho más la desigualdad social, la injusta ley de género, la ingeniería social manipuladora de este capitalismo globalizador, el sistema de las autonomías que origina desigualdad en cultura, en educación o en la Ley de Dependencia, el odio que existe en algunos territorios españoles como Cataluña, el enfrentamiento entre españoles que provocan Leyes como la de Memoria Histórica que, lejos de servir para un conocimiento profundo de nuestra historia, sólo sirve para abrir viejas heridas y para enfrentar a nuestros compatriotas. Entiendo que esta cuestión sobre el Valle de los Caídos sólo sirve para alejarnos de los problemas que de verdad interesan a los españoles.

Fernando Dacal (Presidente del Movimiento Falangista de España).

Parece existir un consenso casi unánime en el análisis de esta medida del nuevo Gobierno: se trata de un recurso al electoralismo barato y a la búsqueda de apoyo en los votantes de izquierda. Tengo la sensación de que al Gobierno no le importan en absoluto los muertos de la Guerra Civil y que están preocupándose por cuestiones más mundanas y menos honorables. Politiquería, pesca de votos y gestos de cara a la galería.

Me produce mucho rechazo reabrir esta polémica cuando, en el contexto general de España, existen numerosos problemas actuales que preocupan de verdad a nuestros ciudadanos: derechos sociales y políticos, desempleo, recuperación económica, refugio de personas desplazadas, Cataluña y corrupción política. Estos son los temas que los falangistas debemos poner encima de la mesa de nuestra propuesta política, y no los debates artificiales y amañados a los que pretende reconducirnos el Gobierno.

El Movimiento Falangista de España, que tengo el honor de presidir, ya ha expresado la opinión, por medio de un comunicado oficial, de ser la situación más deseable la salida de José Antonio del Valle de los Caídos: a algún lugar elegido por su familia más de acuerdo con lo que el falangismo significa y definitivamente deslindado de la parafernalia de la Dictadura. Pero ante la más que presumible inacción de la familia Primo de Rivera, me temo que José Antonio seguirá enterrado en el Valle de los Caídos al no ser reclamados sus restos por los herederos, si bien dentro de un lugar no prominente como ha estado hasta ahora. Vamos a ver qué pasa, porque todavía no se ha delineado demasiado claramente el plan del Gobierno para el Valle de los Caídos, y tendremos que estudiar detenidamente cómo queda cerrada esta cuestión.

Pedro Ignacio Fernández (falangista, escritor y fotógrafo).

Las iniciativas de gobierno de Pedro Sánchez no son más que fuegos artificiales que esconden una total falta de soluciones a los graves problemas de España. Electoralismo barato y mucha ineficacia.

Por supuesto que José Antonio no debe estar enterrado al lado de Franco. Deberían de descansar sus restos mortales fuera del Valle de los Caídos: en algún lugar digno y discreto, a elección de sus descendientes directos.

Enrique Uribe (falangista y editor: “Ediciones Esparta").

La Historia es como es, y nuestra obligación es construir un futuro y no intentar cambiar un pasado que ya no se puede cambiar. A Carlos I le propusieron sacar a Lutero de su tumba y él se negó a hacerlo al decir que él le combatió en vida pero que no peleaba contra los muertos. Fernando VII está enterrado en el Panteón de los Reyes del Monasterio de El Escorial, a pesar de ser un personaje repugnante, y así debe ser puesto que fue Rey de España para vergüenza de los españoles de su época.

Por lo tanto soy partidario de dejar a los muertos en paz. Estén dónde estén. Y que los vivos nos ocupemos de los vivos.

Blanca Hervás (militante del Movimiento Falangista de España).

Los proyectos de Pedro Sánchez son meramente electorales para la captación de votos de la izquierda. Como siempre, propuestas sucias para distraer a nuestro pueblo de los problemas reales de España: pensiones, paro, salud, educación, subida de impuestos, precios del gasoil, defectuosa educación sexual de nuestros jóvenes, violencia de género y un largo etcétera. Esta vez ha decidido ultrajar las tumbas de dos muertos a los que odian irracionalmente, profanando una Basílica católica, para pasearlos en procesión sin tener en cuenta que la Guerra Civil acabó en 1.939, a Dios gracias, y que la casi absoluta mayoría de los españoles afortunadamente no la vivimos. Su estrategia es provocar una especie de guerra civil psicológica, cambiando el nombre de calles que, gusten o no, son personajes de la Historia de España y que han existido al igual que han existido las batallas en las que combatieron por lo que defendían, se esté o no de acuerdo con ellos. Las decisiones de estos botarates son costosas y no resolutivas: sólo recordatorios dolorosos que deberían estar superados y ser sólo eso. Historia.

Respecto a dónde deberían estar los restos de Franco y de José Antonio, por ley deben estar allí donde sus familiares eligieran. Creo que a los muertos no hay que tocarlos. A José Antonio, además, lo asesinaron ellos. Sus seguidores no somos “Juana La Loca” ni nuestro Jefe –por muy hermoso que fuera- es “Felipe”, como para tener que seguir sus restos mortales por toda España. Respeto hacia los muertos y que descansen en paz allí donde se les enterró.

Fernando Valencia (falangista y periodista).

Pedro Sánchez pretende granjearse el apoyo del voto de la izquierda en las próximas elecciones. La conducta del Gobierno es oportunista e hipócrita en esta cuestión como en tantas otras.

José Antonio nunca debió ser enterrado en el Valle de los Caídos. Es el último preso político del franquismo. Por eso, debe salir de allí y recibir sepultura a nuestro estilo. De forma sencilla, austera y familiar. Franco utilizó nuestros símbolos y a nuestras personas, se quitó de en medio a la Falange creando un falangismo a su medida que ha terminado por matar la Falange para siempre. Por mí como si lo entierran en la nevera de Burger King: no es santo de mi devoción. Lo normal es que su familia lo entierre donde quiera porque es sólo su problema. José Antonio nunca debió acabar mitificado por el Régimen de Franco ni enterrado allí bajo una losa de piedra y de muerte como decía el poeta.

Javier Maíz (militante del Movimiento Falangista de España, guitarrista y compositor).

Me parece razonablemente sensato que por fin un Gobierno, me da igual el signo, abarque algo desde mi punto de vista anacrónico, y al mismo tiempo fuente permanente de frentismos y trincheras pasadas. En el epitafio de la tumba de Adolfo Suárez en Avila reza una frase "la concordia fue posible". Muchas veces reflexiono y me digo a mí mismo que algunos nunca quisieron esa concordia. El Valle de los Caídos debería ser otra cosa, eso sí, se tendría que hacer con el máximo apoyo parlamentario posible. Si al final se decide sacar los restos de Franco y de José Antonio de allí mi opinión es que debe ser la familia de uno y de otro quien decida en último término.

Mercedes Valdivia (falangista y empresaria).

José Antonio representa la reconciliación. Fue vilmente asesinado en 1.936, por lo que es víctima de la guerra civil. Nunca sus restos han sido trasladados con los honores que le correspondían. Como joseantoniana, prefiero que los trasladen con dignidad, de forma que tengamos un lugar de culto donde expresar nuestros sentimientos. El Valle se ha convertido en un circo y no creo que actualmente sea el lugar idóneo para quien tanto dio por España.

Juan Luis Bagüés (Presidente del Movimiento Falangista de España 2.014-2.017).

Lo cierto es que no tengo una opinión clara porque en realidad todavía no se sabe a ciencia cierta lo que se va a hacer. Este tema provoca verdaderos estallidos de histeria colectiva, tanto por un lado como por otro, que hace que se multipliquen los bulos y las falsas noticias que corren como la pólvora, y que hacen muy difícil saber lo que es cierto y lo que no. Sí tengo opinión sobre los intenciones que mueven a este Gobierno a retomar este socorrido tema precisamente en este momento, y no es buena. El Valle de los Caídos, como símbolo más visible del franquismo, es un comodín muy socorrido si lo que se pretende es recuperar posiciones a la cabeza de la izquierda o crear una tupida cortina de humo que esconda la falta de ideas de un gobierno o la falta de valor para acometer las reformas sociales que nuestro pueblo necesita y que sólo una izquierda comprometida puede acometer.

No entiendo el alboroto y revuelo que se ha formado alrededor de la exhumación de los restos del Dictador Francisco Franco. Supongo que si yo fuera franquista, es decir, admirador de Franco, ya que el franquismo –carente de ideología- no es más que eso, estaría feliz de que se cumpliera su última voluntad que, como es sabido, era ser enterrado en El Pardo, de modo que por ese lado no debería haber problema. Más problemático es el traslado de los restos de José Antonio que, por otro lado y como falangista, es lo único que me interesa. Desde luego no me agrada que se perpetúe la burla, el escarnio y el deshonor que supuso la utilización fraudulenta no sólo de la doctrina joseantoniana, sino incluso de sus restos mortales, exhibidos como un trofeo con cruel inmoralidad. Me hierve la sangre cada vez que veo a un fascista o a un franquista plantarse delante de su lápida, o cada vez que se relaciona la memoria de José Antonio con los actos del Dictador. Creo –más bien sé- que sacar a José Antonio del Valle es un acto de justicia pero... ¿a dónde lo llevarán? La familia no parece muy dispuesta a hacerse cargo, y si esperamos que el Gobierno dé una solución honrosa y respetuosa vamos apañados. Teniendo en cuenta que lo más probable es que su enterramiento en un cementerio público supondría la profanación inmediata por parte de esa extrema izquierda que me ahorraré definir, probablemente lo más sensato sería que permaneciera en el Valle, quizás en otro sitio, que no es precisamente una fosa común obvio, al menos hasta que se calmaran las aguas, se encontrara una solución y se pudiera hacer de forma respetuosa y discreta, y no como pretenden los forofos de la parafernalia, a la franquista usanza, a hombros y con numeritos extemporáneos.

Francisco Visedo (falangista y administrador de la Página FB Falangistas sin Falange).

Esta medida no es más que una cortina de humo. No pueden cambiar nada en lo económico y tienen que dedicarse a cosas como esta como forma de distracción de sus votantes.

José Antonio es un Caído de la Guerra Civil y tiene pleno derecho a estar enterrado en el Valle de los Caídos, salvo que su familia dijera lo contrario.

Antonio Ortega (militante de Falangistas Ciezanos).

Si el Gobierno decide al final trasladar los restos de José Antonio fuera del Valle de los Caídos debería dar muchas explicaciones. Pudiera ser un buen motivo para que los falangistas intentaran una acción coordinada de protesta en la calle.

José Antonio es un Caído y, por tanto, debe descansar en el Valle de los Caídos salvo que sus restos fueran reclamados por sus herederos legítimos. Los falangistas no somos quiénes para remover los restos de nuestro Fundador.

Miguel Angel Hernández (militante del Movimiento Falangista de España).

Son proyectos populistas de odio y rencor imponentes, los cuales ni aportan, ni suman ni solucionan nada. Teniendo en cuenta la realidad nacional, es como cuando Franco ponía el foco en los toros y en el fútbol para distraer al pueblo de la realidad social, pueblo que eral inculto en su mayoría en esa época.

Los restos de José Antonio deberían quedarse en el Valle de los Caídos. Por quien fue. Por su legado. Por su lucha y por el precio que pagó. Un lugar en el que se expliquen estos puntos y se sepa la verdad de su lucha por el pueblo con el nacionalsindicalismo, donde se le pueda venerar y perpetuar, dando así por válida su muerte y no perdida en cualquier rincón de la piel de toro.

Juan Manuel Cepeda (militante de Falange Española de las JONS (Aut) y abogado).

En cuanto al proyecto de ley que seguramente se aprobará en el Congreso de los Diputados, que modifica y amplía la Ley de Memoria Histórica, era de esperar que el Gobierno de Pedro Sánchez lo llevara a votación. Es evidente que el PSOE con 84 diputados ha hipotecado su gobierno por el apoyo de Podemos, separatistas y nacionalistas. Por eso, únicamente puede hacer “política de gestos” y acabar con el Valle de los Caídos es uno de los gestos que viene solicitando la izquierda revanchista desde hace mucho tiempo.

RABIA Y VERGÜENZA es lo que me provoca que los restos de José Antonio sean exhumados. Vergüenza, porque desde hace casi sesenta años los falangistas hemos permitido que José Antonio, que es patrimonio de todos los españoles, incluso en su muerte haya sido manipulado para desvirtuar el verdadero contendio revolucionario de su mensaje. Rabia porque los falangistas nunca hemos cumplido con nuestra obligación de fidelidad de su mensaje y a su muerte, habiendo tenido que sacar nosotros los restos de José Antonio para darle un entierro digno.

José Antonio, que murió por la Revolución que España necesita desde hace siglos, luchando por la reconciliación de todos los españoles, no se merece que su eterna guardia en las estrellas sea perturbada por el revanchismo de la sinrazón. JOSÉ ANTONIO PARA ESPAÑA Y PARA TODOS LOS ESPAÑOLES.

Isabel Uriarte (falangista y escritora).

La opinión que me merecen tanto Pedro Sánchez como sus proyectos de gobierno es muy pobre. Una absoluta falta de ideas, un conglomerado de lugares comunes y una ambición sin límites. Dentro de esta valoración, incluyo su proyecto acerca del Valle de los Caídos y su concepción sesgada, parcial y partidista de la Historia reciente de España.

Sin embargo, como falangista no puedo dejar de pensar que se nos abre la oportunidad histórica de deslindar definitivamente la figura de Franco de la de José Antonio, Desde el punto de vista de nuestra ideología, no resulta deseable continuar con la usurpación de José Antonio por parte del Régimen de Franco. Dar a los restos mortales de nuestro Fundador un descanso sencillo y digno fuera del Valle de los Caídos es una de nuestras aspiraciones más antiguas, al objeto de separar radicalmente a José Antonio y al nacionalsindicalismo del franquismo.

Nacho Toledano (Secretario General del Movimiento Falangista de España y abogado).

Esta pseudoizquierda gobernante no va a acometer ninguna de las transformaciones sociales y económicas que son tan necesarias para España. Ni va a actuar en favor de los trabajadores ni va a ocuparse de los ciudadanos más necesitados de ayuda. Por eso, y de cara a la galería, tiene que parecer un Gobierno de izquierdas mediante el recurso a los viejos temas de ese sector político concreto. La Memoria Histórica es uno de esos temas por antonomasia: se ocuparán del Valle de los Caídos como un capítulo más de su lucha por el control de sus bolsas de votos, y como forma de distraer la atención de nuestros compatriotas respecto a los verdaderos problemas nacionales. Esto no es más que humo extendido tomando como excusa –inmoral y puerca excusa- a los muertos de nuestra Guerra Civil.

No debemos de caer en esa trampa. Los falangistas no podemos estar constantemente ocupados en estas cuestiones del pasado. Muchos de nosotros se ven muy lejos ya de los años treinta y de sus consecuencias históricas y políticas. El nacionalsindicalismo ha evolucionado y, con él, los ejes centrales de nuestra actuación pública. Debemos luchar por instaurar una república y por hacer efectivos nuestros derechos sociales y políticos limitados, vulnerados e inoperantes. Debemos propugnar la transformación radical de la realidad actual de España, y no enredarnos en cuestiones muy ajenas a nuestros postulados.

Los restos mortales de Franco me dan igual. Personas existen por ahí que se ocuparán de su defensa y reivindicación. Respecto a José Antonio, yo sigo opinando que es el último preso político de la democracia española, que resulta sencillamente bochornoso para los falangistas el hecho de que esté enterrado frente al gran manipulador que liquidó la herencia política de nuestro Fundador, que su sepultura constituye el siniestro corolario de todo un proceso planificado de usurpación de nuestras figuras, símbolos y principios y que no deja de ser una pirueta del destino su presencia en esa monumental oda en piedra a una Dictadura. José Antonio se merece una sepultura sencilla y sobria, más acorde con la Patria que soñamos.

Eduardo López Pascual (falangista, escritor y poeta).

Cuando éramos más jóvenes, allá por los primeros años de ls transición, los falangistas de la “Auténtica”, gritábamos lemas como este de “saquemos a José Antonio de la cárcel franquista de Cuelgamuros”, una frase quizás demasiado radical, pero que expresaba de forma escueta el pensamiento de muchos de nosotros. Naturalmente con ello queríamos mostrar al mundo mundial nuestra más absoluta incompatibilidad, nuestra genuina diferencia con el régimen que presidido por el General Franco, había falsificado el fondo, y hasta la forma, del partido fundado por José Antonio, Onésimo y Ramiro.
“Libertad para José Antonio, secuestrado en el Valle de los Caídos” era otro de los lemas que repetíamos una y otra vez, con el que pretendíamos exigir que los restos de nuestro líder no reposaran al lado de quien no representó nada de lo que aspiraban los falangistas de entonces, y sinceramente, creo que los de ahora y los de siempre. No se trataba de publicar rechazo al conjunto arquitectónico de la Basílica y la Cruz, que a mí, personalmente, me parecen una obra excepcional, digna de un deseo de reconciliación y, por eso mismo, como falangista que siente una profunda empatía por cuantos allí descansan, de uno y otro lado, me distancio de los que en una campaña de resentimiento dañino, abogan a un destino espúreo para el Valle, y por supuesto, no voy a entrar en el falso dilema de Franco dentro o fuera. En esto no le voy a hacer el juego a los nuevos y viejos marxistas, por mucho que me separe del General.
Parece claro que los falangistas no deberíamos participar de esta perversa controversia; lo que si es cierto, o eso pensamos, es que las cenizas de José Antonio, que puede ser la antítesis de un dictador, sea trasladado a un lugar acordado por la familia y por los que nos consideramos joseantonianos, por puro principio de neta coherencia política. Si fue llevado a la Cripta por nuestros camaradas de la época, también puede ser movido hoy, pero sin torpes fanfarrias ni exhibiciones fantasmagóricas - que nadie entendería ahora-, hacia un lugar discreto y familiar.
Los falangistas, al menos los que conmigo nos remitimos a la historia, creemos que nuestra mejor respuesta al malicioso deseo en torno al Valle sería la de señalar nuestro compromiso con que nada pueda interferir el descanso eterno de miles de españoles que dieron su vida por una España mejor, los de izquierdas o los de derechas, y que nada impida el fin de la reconciliación con que fue erigido. Que los muertos permanezcan en paz definitivamente. No parece ético que los que odian siempre argumenten que un político, o un dictador, no debe estar en un mausoleo, que no lo es, y no rechacen que otros como Lenín o Stalin -auténticos genocidas- sigan presentes y momificados en plena plaza Roja de Moscú, que hasta el nombre lo mantienen. Esa actitud aclara su hipócrita intención y con eso no estaremos jamás. Quizás cuando condenen o pidan la exhumación de esos terribles hombres, empecemos a pensar de otra manera. Mientras, por favor, que se callen.

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