Una monja catalana revela que 'la libertad de los presos políticos' está escrita ¡en la Biblia!

teresa forcades

La independencia de Cataluña hace mucho tiempo que ha pasado a un plano metafísico, convirtiéndose en una cuestión que no atiende a lógica ni a razones: es simplemente un dogma de Fe.

Da igual lo que digan todos los estamentos internacionales. No importa que las empresas huyan a dispersión, o que la ONU y la Unión Europea adviertan que una hipotética República Catalana quedaría inmediatamente fuera de todos los organismos supranacionales. Ni que la proclamación de ‘independencia interruptus’ desde el Parlament de Puigdemont durara apenas 8 segundos y se convirtiera en una chapuza histórica. O que la fiesta final del 'procés' terminara con el president y todos sus exconsellers fugados a las 24 horas de la DUI, en la mayor 'fake news' de todos los tiempos.

Les da lo mismo. Los independentistas seguirán llenando Cataluña de lacitos amarillos. Convirtiendo cada reunión, cada encuentro, cada cita, en un acto de exaltación nacionalista. La sanidad, la educación, la fábrica de propaganda a dispersión de TV3 y sus tentáculos mediáticos. En Cataluña, absolutamente todo está politizado.

Hasta con la Iglesia hemos topado. Curioso que el estamento eclesiástico, que tanto sufrió durante la secularización de la IIª República y los tres sangrientos años de la Guerra Civil, haya virado más que sospechosamente hacia posturas próximas a la izquierda, el comunismo y el separatismo más radical.

¿La Iglesia no se acuerda del 36?

Sorprende la repentina mala memoria de la Iglesia a la hora de recordar cómo ha sido tratada por parte de la extrema izquierda a lo largo de nuestra historia más reciente. ¿Ya no se acuerdan de las matanzas de religiosos en la Guerra Civil?

Unos gestos y guiños de complicidad que últimamente empiezan a ser sospechosamente habituales: las casuales campanadas en Alsasua para boicotear un acto a favor de la unidad de España, las recientes declaraciones de Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, en las que decía que es “necesario buscar otras opciones” refiriéndose a la posibilidad de inhumar el cuerpo de Franco en la Catedral de La Almudena o los ya de sobra conocidos “tuits” de Sor Lucia Caram, la monja argentina independentista que llegó a comparar a un prófugo de la Justicia, Carles Puigdemont con el mismísimo Jesucristo.

La 'independencia' de la Iglesia catalana

La Iglesia en Cataluña, como sucede en el País Vasco, se ha convertido en un elemento más del nacionalismo. Las imágenes del día del referéndum ilegal del 1 de octubre contando el escrutinio de votos en un altar mientras se celebraba la Santa Misa quedarán para siempre grabadas en nuestras retinas.

La última en subirse al carro de este repentino odio a España de la Iglesia catalana, ha sido la monja Teresa Forcades, profesora en el Monasterio de Sant Benet (Barcelona) que se ha descolgado con una inequívoca declaración de intenciones al digital independentista ‘Vilaweb’, otra de las cabeceras financiadas con dinero público por la Generalitat (que pagan todos los catalanes).

La religiosa pidió la libertad de los presos políticos ¡por qué lo dice la Biblia“La Biblia dice que debemos liberar a los presos. Esto dice el evangelio de Lucas”, ha asegurado Forcades al periódico independentista. “Y de la profunda relación entre cristianismo y presos, los catalanes somos precursores“, ha añadido la monja separatista, poniendo como ejemplo a la Orden de la Merced, fundada en 1218 en Barcelona por San Pedro Nolasco que se dedicaba a los cristianos apresados por los musulmanes.

“Tenemos los mercedarios aquí. La orden de los mercedarios se funda en Barcelona en el siglo XIII para dar servicio a los presos, a los cautivos de los musulmanes. Los mercedarios decían que ellos se ofrecían voluntarios para dejarse coger, ya cambio un cautivo quedaba libre. Se ofrecían de intercambio. A ver, los mercedarios también decían que si se podía pagar rescate, se pagaba. Y ellos se encargaban de hacer la colecta y negociar con los musulmanes. ¡Ya eran catalanes, eh, los mercedarios!”.

La religiosa secesioniosta es partidaria de la “desobediencia civil” para alcanzar una hipotética independencia de Cataluña porque “es la única manera de avanzar”. A pesar de esto, Forcades se ha quejado de que en Barcelona “no hubo barricadas” tras la proclamación de ladeclaración de independencia en el Parlament de Cataluña del 27 de octubre de 2017.

“Yo, el 28 de octubre, aterricé en Barcelona dispuesta a defender la República recién proclamada. Fui a la plaza Sant Jaume y allí había turistas y barceloneses paseando, pero no había barricadas. Ui. Quizás hemos pinchado”.

Que tome nota más de uno: la historia siempre se repite. Cuando vuelvan a arreciar los malos tiempos y de nuevo se dediquen a quemar cruces y saquear conventos, que recen mucho para que el Altísimo, en su infinita misericordia, se apiade de ellos. Nosotros ya no podemos. 


Titulares de portada

Los más leídos del mes

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación y poder ofrecerle contenidos o publicidad de su interés. Si continúa en la página, consideraremos que acepta su uso.