Una almeriense, socia del Real Madrid, se hace independentista catalana

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Su hilo en Twitter se hizo viral en tiempo récord y hasta el mismísimo vicepresidente catalán Oriol Junqueras se hizo eco de su particular experiencia. Alycia Soler, estudiante de Derecho de 22 años, almeriense residente en Sabadell e independentista conversa, contaba el pasado sábado a través de la red social sus vivencias en Cataluña y no pasaba precisamente desapercibida.

En conversación para La Vanguardia, la joven repasa algunos de los elementos que hacen tan particular su experiencia, así como las reacciones de todo tipo que ha suscitado su relato, desde las más airadas e incluso insultantes entre los sectores más españolistas hasta las alabanzas del mundo independentista, que ve en su testimonio la prueba de que su proyecto es integrador.

¿Por qué resulta tan especial su vivencia? Por el principio. Soler cuenta que, pese a tener lazos familiares en Cataluña, llegó con muchos prejuicios en la cabeza sobre el idioma o las ideas políticas. Además, siempre se ha considerado de ideología liberal, lo que la hacía en ese momento simpatizante primero del PP y después de Ciudadanos.

"Vine muy a la defensiva. Me acuerdo que decía que si alguien no me quería hablar en castellano, le contestaría de forma cortante, y que una amiga me recomendaba, para evitarlo, que me fuera a estudiar a Madrid y no a Barcelona", recuerda la joven. Su primer contacto con el independentismo reforzó sus prejuicios. "El primer día en la universidad había una manifestación para el 9N con estelades y banderas soviéticas. Llame a una amiga para decirle, indignada, que cómo podía ser. Imagínate".

Un primer punto de inflexión en su viaje ideológico tuvo lugar el 12 de octubre de ese año, cuando acudió a la manifestación en plaza Catalunya del Día de la Hispanidad convocada por la entidad Sociedad Civil Catalana (SCC). "El espíritu era muy negativo. Yo me esperaba un ambiente de hermanad, como el que había visto en la manifestación de la Diada, pero no lo vi. Me decepcionó, aunque no fue eso lo que me cambió el punto de vista", indica.

Y gradualmente, explica Soler que fue aceptando al menos la idea tan extendida en Cataluña del derecho a decidir. Esto le valió algunos problemas en su pueblo, Cuevas de Almanzora, y en su entorno familiar pero también entre compañeros de la universidad catalanes. "Aprendí catalán porque tengo facilidad para los idiomas y empecé a escribir en catalán en las redes. Y recuerdo que muchos se me enfadaban. Un amigo, cercano a Societat Civil, se me enfadaba por eso".

Como rechazo a esas reacciones, Soler fue acercándose a posiciones más comprensivas con el independentismo. "Me convencí de que, con lo que decían algunos de mis amigos, que no se basaba en nada en la realidad, era normal que se quisieran independizar".

Pero el clic definitivo llegó por un libro, És l'hora dels adéus, del economista Xavier Sala i Martín -otro de los que ha difundido el relato de Soler en Twitter. "Como soy liberal, me di cuenta de que Cataluña tiene todas las características para tener un Estado basado en estas ideas. Me hizo ver que la independencia podía ser una herramienta para mejorar la vida de la gente y donde el liberalismo tendría mucha cabida".

De ahí comenzó a involucrarse. Primero, en la ANC de Sabadell y las JNC, las juventudes de Convergència, donde comenzó a explicar su historia, aunque ahora, desencantada con el "giro hacia la izquierda que han hecho", lo hace desde la nueva plataforma Catalans Lliures, donde es vocal de la junta. Además, se declara fan del ex president Artur Mas y no se muestra muy optimista con el devenir actual del proceso independentista, para el que pide "ensanchar la base, pero no por la izquierda, como quieren algunos".

Para la joven estudiante, su elección no le supone problema de sentimiento de identidad alguno. Al contrario. "Con el tiempo te das cuenta de que la identidad no es tan importante y que en realidad la escoge cada uno. En mi caso, siento ahora mucho apego a la cultura catalana pero no siento exactamente un sentimiento de identidad. ¿Qué es sentirse español o catalán? ¿Quién pone ese límite?", reflexiona.

Su evolución le ha supuesto "perder amigos" y, aunque dice entenderlo, le sabe mal. "Cuando iba a mi pueblo al principio y ya me declaraba abiertamente independentista, tenía a gente muy cabreada, incluso en mi familia -relata-, pero con el tiempo la cosa se ha temperado". Soler trata de tomárselo con humor: "Mi padre siempre me ha dicho que puedo ser lo que sea, menos hacerme del Barça". Y es que, como contaba ella misma por Twitter, es madridista, socia desde hace 15 años.

A Soler no le sorprende el ruido generado por su testimonio a través de las redes. "A veces pienso que no debería meterme en estos líos. Me esperaba polémica pero no hasta este punto: este fin de semana no paraban de llegar notificaciones", subraya la estudiante de derecho, que afirma no sentirse utilizada por el independentismo. "Es normal, no soy un caso habitual".

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