Malas noticias para el terrorista de Cornellà: no irá al paraíso... porque lo mató una mujer

 abdelouahab taib

No sabemos si decidió atacar a los Mossos con un cuchillo porque era un terrorista. Si en realidad pretendía suicidarse, como aduce la familia. O si estaba realmente desequilibrado porque era gay. Lamentablemente, tenemos malas noticias para él y los suyos: si su intención era irse al cielo donde le esperaban 72 vírgenes (o 72 chulazos) también está de pega. El islamismo reniega y veta la entrada al paraíso a todos aquellos guerreros… a los que les mate una mujer. Cosas del heteropatriarcado en versión musulmana.

Lo publicaba hace unos meses el diario El Confidencial, que se desplazaba hasta el frente kurdo para entrevistarse con Zoran, una joven combatiente de apenas 20 años que se batía en el frente en las filas de las Unidades de Protección Popular (YPG) contra el Estado Islámico.

“Cuando ven a las mujeres corren a retaguardia”

“Los muy imbéciles piensan que si las mujeres los matamos no van al paraíso. Así que muchos de ellos cuando nos veían avanzar corrían a la retaguardia. Son unos fanáticos mentalmente desequilibrados”, explicaba ya entonces la joven.

Y es que entre sus creencias, hay una que no es muy conocida en Occidente: si los mata una mujer, en lugar del paraíso, irán a parar al infierno. Es una deshonra para unos guerreros como ellos que los mate un ser que consideran inferior. Por eso, enfrentarse a mujeres significa muy malas noticias para los integrantes de ISIS.

Imaginamos la cara que se le quedaría a Abdelouahab Taib, el argelino de 29 años que entró gritando ‘¡Allahu Akbar!’ (para saludar) con un cuchillo de grandes dimensiones y se avalanzó sobre la agente (chica) de los Mossos d’Esquadra que le abrió la puerta tras el mostrador de la comisaría de Cornellà.

Ella misma relató, según recoge la investigación, que tuvo que huir varios metros mientras era perseguida por el fanático integrista. Al final, sacó la pistola y decidió abatirlo.

Pobre Taib. Rechazado por ser gay en la tierra entre su parroquia. Y encima decide morir por la causa, y lo mata una mujer. Ni en la otra vida podrá descansar con 72 vírgenes en el paraíso. O quizás precisamente en la penitencia lleva su castigo.


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