El Parlament votará la DUI el viernes, 27: el mismo día que el Senado aplicará el 155

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Desafío total. Choque de trenes. O la crónica de una muerte anunciada en la inevitable colisión de dos realidades paralelas. Por un lado, la legalidad, el Gobierno, amparado y basándose en la Constitución y el Estado de Derecho. Del otro, la Generalitat, que ha construido durante años un hiperbólico y maravilloso relato camino a Itaca, sin más democracia que la propia y más leyes que las que emanan de las instituciones elegidas por los ciudadanos de Cataluña.

Los independentistas, tras décadas en la inopia, empiezan a darse de bruces con la cruda realidad. Ni Europa caerá rendida ante las todopoderosas e irrefutables ansias de libertad del pueblo catalán ni la secesión será 'low cost' y a base de sonrisas. La desgarradora sangría económica ya ha hecho saltar por los aires uno de los grandes mantras del catalanismo: sin España, seremos más ricos. Bienvenidos al mundo real.

El Parlament convocará, con casi total probabilidad, el Pleno para levantar la suspensión y proclamar la independencia unilateral de Cataluña el próximo viernes 27 de octubre, coincidiendo en fecha y hora con el debate en el Senado español que debe aprobar definitivamente el artículo 155 de la Constitución.

Lo anuncia El Nacional.cat, medio separatista financiado con dinero público de la propia Generalitat, citando fuentes directas de Junts pel Sí, el partido de Gobierno.

Así, vamos a asistir a la escenificación más surrealista de todos los tiempos. Mientras en Madrid se debate, se somete a votación y se aprueba la suspensión efectiva de la Generalitat de Cataluña, en Barcelona se hará simultáneamente una declaración unilateral de independencia. Lo nunca visto. El mundo al revés.

Carles Puigdemont ya anunció, en su mensaje institucional de este sábado 21 de octubre, horas después de que Mariano Rajoy haciera públicas desde La Moncloa las medidas que pondrá en marcha el Ejecutivo con la aplicación en Cataluña del artículo 155, que convocaba el Parlament para "debatir qué pasos dar y actuar en consecuencia tras las medidas adoptadas por el Estado español", que calificó de "humillación sin precedentes" hacia las instituciones catalanas. "No podemos aceptar este ataque". Eso es: levantar la suspensión unilateral de independencia y lanzarse directamente al abismo de lo desconocido.

Suicidarse políticamente y arrastrar a todo un pueblo al abismo, elevará a Puigdemont hasta los altares políticos del catalanismo, pero creará una fractura social en Cataluña que tardará varias generaciones en poder cicatrizar.


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