Colau pagó (con dinero público) los 10.492 euros de luz de los okupas de Gracia

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El Ayuntamiento de Barcelona, gobernado por Ada Colau, pagó 10.492 euros de suministro eléctrico para que un grupo de okupas de Gràcia pudiera organizar en agosto las «fiestas alternativas» del barrio en el que estalló la violencia antisistema.

Tal y como desveló ayer el PP, el Consistorio asumió dos facturas de 5.246 euros en concepto de «pago de conexiones eléctricas» para hacer posible una fiesta de varios días promovida por el colectivo okupa Tres Lliris, que en esos momentos estaba acampado en un local del mismo nombre, en el céntrico barrio barcelonés. El inmueble sería desalojado en noviembre de 2015 provocando también algunos altercados.

El Ayuntamiento garantizó suministro eléctrico gratuito a los antisistema entre el 13 y el 22 de agosto, tal y como consta en las facturas consultadas por este diario, para que pudieran organizar festejos no incluidos en el programa oficial de actividades de las fiestas de Gràcia, unas de las más populares de la ciudad y que se caracterizan por los vistosos engalanados de las calles que confeccionan los propios vecinos.

Bastante diferentes son los actos que tuvieron lugar en las «fiestas alternativas» toleradas y parcialmente sufragadas por el Consistorio.

Los okupas de Tres Lliris llevaron a cabo una marcha de antorchas por los «presos políticos catalanes» o un concurso «etílico».

El Ejecutivo municipal alegó que se hace cargo de todas las conexiones eléctricas que tienen lugar en el espacio público para garantizar la seguridad y evitar cortocircuitos, incendios o electrocuciones.

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No es la primera ocasión en la que Colau corre con los gastos del colectivo okupa. El Consistorio también pagó durante meses la factura eléctrica del edificio Transformadors, el primer inmueble municipal tomado ilegalmente tras el relevo en la alcaldía. El bloque fue usurpado en julio de 2015 y desalojado en abril de 2016.

Durante los primeros cuatro meses de okupación, el Ayuntamiento asumió una factura de 2.705 euros por el consumo eléctrico realizado por los okupas.

La simpatía por el movimiento antisistema, en el que la propia Colau participó durante su etapa como activista, se traduce también en la connivencia que el Ayuntamiento de Barcelona está demostrando al tolerar la okupación de fincas municipales para evitar conflictos como el de Gràcia.

El caso más flagrante es el de Can Vies. Los okupas continúan en el centro social del barrio de Sants que Trias intentó desalojar infructuosamente en mayo de 2014. Después de cinco noches de disturbios, el ex alcalde aceptó que volvieran al edificio y siguieran en él hasta diciembre de 2016.

Ahora Colau se propone prolongar sine die la presencia de los activistas en el inmueble, que pretende amnistiar para que no sea derribado. En paralelo, la alcaldesa tolera otras tres ocupaciones de edificios públicos en los barrios de Sarrià, Sant Andreu y el Eixample.

 


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