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Colau gasta 1,5 millones de euros públicos en construir el edificio LGTBI más grande de Europa

torre agbar lgtbi

Casi 1.5 millones de euros (1.428.348,57 euros) de fondos estatales es lo que ha invertido el Ayuntamiento de Barcelona para la construcción de un edificio dedicado única y exclusivamente a los gais. No apto para los heteros. ¡Toma igualdad!

No es una broma. Es el nuevo centro integral para LGTBI, el más grande de Europa, cuya inauguración está prevista para el próximo sábado, 19 de enero de 2019.

Como si se tratara de un clamor popular, una necesidad básica, la principal preocupación de los ciudadanos normales. El Ayuntamiento de la capital catalana y su “concejala” podemita Laura Pérez consideran que su puesta en marcha es una “demanda histórica de la ciudad”. 

Cosas de la igualdad. Imaginamos que próximamente pondrán en marcha la construcción de un edificio exclusivo para heterosexuales. O no. Que eso suena fatal. Algo “exclusivo” para alguien. El tufillo a discriminación y “lobby” llega hasta nuestra redacción.

Según ha podido saber MEDITERRÁNEO DIGITAL desde fuentes directas, el edificio contará con “tres niveles y zonas, que lo harán funcional y polivalente: un espacio de entrada y acogida en la planta baja, una zona central para realizar actividades participativas en el primer nivel y una parte destinada a los servicios de asesoramiento y al uso de entidades en la planta superior”.

No nos ha quedado muy claro que harán ahí dentro y para qué está concebido, pero de lo que no nos cabe duda es que ese millón y medio de euros es únicamente el principio del gasto que supondrá tanta “exclusividad” para goce y disfrute de unos pocos... pagada con el dinero de todos.

También tendrá una sala privada para realizar pruebas de VIH/SIDA, algo completamente innecesario ya que el Sistema Nacional de Salud realiza esta prueba a toda persona que lo solicite de manera privada y totalmente gratuita en la consulta de su médico de cabecera. 

La construcción también dispondrá un espacio para el personal de la entidad gestora, una sala polivalente para talleres o conferencias (cosas tipo la chocho charla), un salón de actos, tres salas de reuniones (ni más ni menos), un centro de documentación con mesas de consulta, un despacho para el Consejo LGTBI, un espacio relacional y un almacén.

Todo ello, siempre pagado con dinero de público, porque decir que un “trans” se tiene que costear de su propio bolsillo sus operaciones o que un gay tiene que ir a su centro de salud a hacerse las pruebas de VIH (como el resto de mortales) es una aberración monstruosa fruto de esta sociedad heteropatriarcal y homofóbica. Seguimos para bingo.

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