Bomba del Rey emérito: 'Ahora debo pensar en mi entierro'

♥ SÍGUENOS EN TELEGRAM

No vayan ustedes a pensar que Juan Carlos I está enfermo u obsesionado por la muerte. Laurence Debray, que le visitó en Emiratos Árabes Unidos, le encontró con "aspecto sereno y cara saludable". Lo cuenta en Mi rey depuesto, su libro ya a la venta en Francia. Pero, ésta es la última página, justo antes de los agradecimientos:

"Le llamo días más tarde para volver a verle. Mi llamada cae en mal momento. Está aún muy emocionado por el entierro del príncipe Felipe de Edimburgo, su primo lejano", cuenta la autora. Acto seguido transcribe las dos frases que intercambió con el monarca emérito:

- Ha sido soberbio, realmente muy emocionante y elegante.

- En España también se entierra bien.

- El entierro de mi padre fue muy bonito. Ahora debo pensar en el mío.

La autora concluye con dos interrogantes de su propia cosecha: "¿Le organizará España unos funerales a su medida? ¿Quién irá?".

Un final efectista y coherente con el tono hagiográfico del texto de una admiradora de la obra política del padre de Felipe VI, que encuentra injusta su actual situación. "Juan Carlos personifica la España democrática. Estoy casi avergonzada de España, que actúa como digna heredera de la Inquisición y no se preocupa de la imagen que proyecta en la escena internacional. ¿Si tiene un accidente, se quejarían de pagar la cuenta del hospital o de la repatriación?"

Estamos en un domingo del primer confinamiento cuando el teléfono de la autora suena. Ella coge "sin mirar quién llama". Es Juan Carlos...

"Estaba leyendo un artículo en el que tú dices que si me hubiera muerto antes de la cacería de Botsuana, hubiera muerto como un héroe. Pero, sabes, me encuentro muy bien..."

La autora comprueba, con sorpresa, que el Rey emérito "sigue las noticias por la tele pero nunca ha visto una serie". Así llegamos al capítulo VIII que lleva por título "¿Es la isla de Elba o la de Santa Elena?" Alude al primer exilio de Napoleón, de donde escapó para reconquistar el poder en una campaña relámpago que terminó en Waterloo... y en su segundo exilio en la isla del Atlántico Sur donde murió.

La autora se reencuentra con su "rey expatriado. Liberado de su imagen y de su reino". Situación que a él parece producirle "efectos reparadores". Eso sí, vestido como "un turista americano, un banquero de Manhattan, en su retiro de Florida. No sé si el polo le va grande o es que ha adelgazado mucho". Cierto. Juan Carlos confiesa: "He perdido 12 kilos".

Debray observa que "ya no tiene la cara hinchada por los medicamentos. Sus manos, como siempre, finas y cuidadas. Tiene aspecto sereno y cara saludable, levemente bronceada. Lo único que me sorprende son sus ojos. Antes de un azul brillante, sus pupilas se han velado a un gris claro".

Conserva Juan Carlos "sus maneras de gentleman (...) habla de la situación delicada en la que se halla y, con pudor, de los amigos que le han vuelto la espalda. Incluso los que le deben riqueza y fama. No se queja de nada".

"Falta poder hablar de su futuro -un futuro incierto, en suspenso- hablamos del pasado", escribe la autora.

- ¿Qué os aportó el Caudillo?

- Una clase media. Sin ella, yo no habría podido hacer la Transición.

Los papeles del 23F salen a la luz: 'El Rey Juan Carlos organizó el Golpe de Estado'

Mediterráneo Digital
Autor: Mediterráneo DigitalWebsite: https://www.mediterraneodigital.com/
Políticamente incorrecto. Información, noticias y actualidad. Desde 2010.

Titulares de portada

Los más leídos del mes

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación y poder ofrecerle contenidos o publicidad de su interés. Si continúa en la página, consideraremos que acepta su uso.