España, en el abismo. El Rey Felipe VI pide 'lealtad a la Constitución' en el Mensaje de Navidad

El discurso de Nochebuena del Rey es trabajado, meditado, esbozado de su puño y letra, con versiones... Y en los últimos años, abierto hasta el último momento. Las circunstancias políticas, sociales, sanitarias o, incluso, familiares han obligado al Rey a permanecer atento por si eran precisas modificaciones de última hora. Sucedió hace dos años con la investidura de Pedro Sánchez y ha sucedido éste con la evolución de la pandemia y la situación de su padre, Don Juan Carlos.

En su intervención ante los españoles, Felipe VI incluyó asuntos de la máxima actualidad, como son la situación socioeconómica de España, la pandemia de Covid-19 o el volcán de la Palma -arrancó con un recuerdo a los palmeros-, y un mensaje de calado sobre la necesidad de «consensos» entre los partidos y la «lealtad» debida a la Constitución .

En total, 1.554 palabras para reconocer la dura situación que ha atravesado y atraviesa España. «En este último año muchos ciudadanos continúan padeciendo las consecuencias sociales, económicas y también emocionales derivadas de la pandemia», relató Felipe VI desde la sala del Palacio de La Zarzuela contigua al Salón de Audiencias. Si bien insufló optimismo, recordando que la economía «ha vuelto a crecer» o que

«hemos avanzado sustancialmente en la lucha contra la pandemia gracias a las vacunas», la otra cara de la moneda es el aumento del «número de personas en situación de vulnerabilidad».

En este sentido, queriendo cerrar filas con la recuperación que se proclama desde el Gobierno, pero sin esconder los efectos que la crisis está dejando en la sociedad, en las familias, el Rey quiso trasladar un mensaje claro y directo a los partidos políticos, los responsables de velar por que la recuperación llegue en efecto a todos. «Las diferencias de opinión no deben impedir consensos que garanticen una mayor estabilidad, mayor bienestar en los hogares y den la necesaria tranquilidad a las familias ante su futuro». Un mensaje lanzado en un escenario parlamentario dominado en las últimas fechas por la bronca, la crispación y la polarización.

Debe primar el interés general

El Rey hizo un llamamiento a que las instituciones sean conscientes de que debe primar el interés general, del ciudadano, al interés partidista o individual. Sus decisiones tienen trascendencia y, por eso, deben mirar siempre al bien colectivo. «Las instituciones tenemos la mayor responsabilidad. Debemos tener siempre presente los intereses generales y pensar en los ciudadanos, en sus inquietudes, estar a su servicio y atender sus problemas».

Porque, como recordó, el «cambio profundo» que ha transitado España en los últimos 40 años, que alumbró la democracia que rige ahora en el país, se hizo gracias a «grandes acuerdos, generosidad, responsabilidad y visión de futuro».

Un mensaje a los responsables políticos para que, desde su responsabilidad, prioricen acuerdos para legislar teniendo como prioridad las preocupaciones y problemas de las familias. «Hoy en día existe preocupación en muchos hogares por la subida de los precios, el coste de la energía o por las dificultades para encontrar un empleo estable, especialmente para los jóvenes», recordó Felipe VI, que quiso aterrizar su mensaje en los desvelos del día a día de la gente. Buscar cercanía y empatía.

Mensaje de optimismo

Pero admitiendo estas dificultades, estas consecuencias de la crisis provocada por la pandemia, Felipe VI trató de lanzar una mirada optimista al futuro. «¿Tenemos que dejarnos llevar por el pesimismo? ¿Debemos caer en el conformismo, esperando que los problemas se resuelvan por sí solos? Yo creo que no». Pese a admitir que España está ante «una auténtica encrucijada», el Rey ve el vaso medio lleno, al esbozar el horizonte como una «oportunidad histórica, una exigencia para ponernos al día, actualizar y modernizar nuestro país, manteniéndonos firmes en nuestros principios democráticos y en los valores que inspiran nuestra convivencia».

Sí, porque la situación actual exige «entender y asumir las nuevas transformaciones y adaptarnos rápidamente», pero este «tiempo de nuevos proyectos, ideas y oportunidades» debe hacerse bajo los principios que manda la Constitución, que es expuesta por Felipe VI como la hoja de ruta que debe alumbrar la acción política, económica o social.

La Constitución, hoja de ruta

«La Constitución ha sido y es la viga maestra que ha favorecido nuestro progreso, la que ha sostenido nuestra convivencia democrática frente a las crisis, serias y graves que hemos vivido, y merece por ello respeto, reconocimiento y lealtad», fue el alegato del monarca sobre la Carta Magna. De hecho, se dirigió a la nación junto a un ejemplar del libro Constituciones Españolas (1812/1978), edición del BOE. Como siempre hace desde que accedió al trono, Felipe VI apeló al espíritu constitucional que nos «convoca a la unidad frente a la división, al diálogo y no al enfrentamiento, al respeto frente al rencor».

El Rey quiso aprovechar su mensaje de Nochebuena para alertar de que hay que cuidar los «valores cívicos» que hemos conquistado para que no se pierdan. «Si sabemos adónde nos queremos dirigir, también debemos ser conscientes de dónde venimos», dijo. De ahí su llamada a mantenernos «firmes en nuestros principios democráticos y en los valores que inspiran nuestra convivencia». Porque el peligro de quienes «ponen a prueba nuestras convicciones, nuestros valores y principios de organización social y de convivencia en libertad» existe hoy en día.

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Mediterráneo Digital
Autor: Mediterráneo DigitalWebsite: https://www.mediterraneodigital.com/
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