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La Justicia cede a un islamista y traslada de la cárcel a dos mujeres yihadistas

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Mohamed Bouyeri, el islamista radical que mató al cineasta Theo van Gogh en 2004, parece que se ha salido con la suya, además de ganarse el favor de sus colegas mujeres yihadistas, quien le agradecen ahora haber intervenido para defenderlas.

Las autoridades de la prisión de alta seguridad de Vught han cedido ante la violencia que provocó el terrorista en la cárcel y han cambiado a las dos mujeres, acusadas de islamismo radical, a un ala privada, en lugar de la zona en la que estaban "expuestas" a los hombres.

A principios de marzo, Bouyeri se atrincheró en la cocina de la prisión de Vught, donde está cumpliendo su condena a cadena perpetua, y lo hizo para protestar contra la colocación de dos presas musulmanas en el mismo ala que otros presos, hombres, sentenciados por violencia antiislamista. Exigió hablar con el director, quien se negó, haciendo que el autor de uno de los asesinatos más sonados en los Países Bajos, volviera a ser protagonista.

"Entiendo que nuestro hermano hizo esta elección para protegernos, por lo que no siento más que gratitud con él, Alá es grande y la paz sea con él", dijo Lieke S, una supuesta yihadista holandesa, de Eindhoven, que se convirtió al islam en 2016 y viajó el pasado verano a Siria "para apoyar la causa" del grupo terrorista Estado Islámico.

Lieke S fue arrestada en septiembre en la frontera siria con Turquía, y liberada más tarde por las autoridades turcas. En navidades, fue arrestada entre la frontera turca con Bulgaria, de nuevo cuando intentaba llegar a Siria por segunda vez. Está en la cárcel desde el 13 de enero y pasará a disposición judicial el próximo 6 de abril.

Esta presa, de 34 años, se quejó de que no tenía privacidad porque los prisioneros masculinos podían mirar hacia su celda, según declaró a la prensa holandesa. Ella y otra presa estaban, además, en el mismo ala que otros hombres extremistas de derechas que están cumpliendo su pena de prisión por ataques contra una mezquita en la ciudad neerlandesa de Enschede, el año pasado. Esta situación llevó a importantes tensiones entre las paredes de esta cárcel.

Ambas mujeres fueron trasladadas finalmente a una zona más privada. El yihadista Bouyeri no estaba de acuerdo con mantenerlos a todos en el mismo espacio. Los dos extremistas holandeses lanzaron un cóctel molotov al interior de una mezquita, mientras unas 40 personas se encontraban rezando dentro, entre ellas niños. No hubo heridos pero si un importante incendio controlado por los locales.

En medio de una creciente ola de islamofobia, con numerosos ataques a las mezquitas holandeses y amenazas a los musulmanes, el tribunal dictaminó que la actuación de los dos radicales holandeses constituía un ataque terrorista y les condenó a cuatro años de prisión, a cumplir en la misma prisión que acoge a los terroristas holandeses, en Vught. La cárcel es calificada por los presos como una "fábrica de terroristas".

Bouyeri acribilló a tiros al cineasta antiislamista Theo van Gogh en noviembre de 2004, mientras se dirigía a su trabajo en bicicleta. Hirió a dos transeúntes y después se acercó a su víctima, le volvió a disparar y trató de decapitarle con un cuchillo. Bouyeri nació en Ámsterdam, en una familia de clase media y fue radicalizado en una mequita fundamentalista de la que hizo de portavoz en las redes sociales promoviendo posturas radicales sobre, por ejemplo, el papel de la mujer en la sociedad.

 

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