España | Asturias

Una monja podemita apoya un festival de rock de extrema izquierda en Oviedo

monja podemita

Un nuevo guiño de miembros de la Iglesia católica a la extrema izquierda, como extrañamente viene siendo habitual en los últimos tiempos. 

Esta vez la rama podemita del Vaticano ha dado un paso más allá. Apoyar públicamente un festival de música antisistema. Nos referimos al “Festival Raposu Rock” que se celebró el pasado día 3 de noviembre en la sala Sir Laurens de Oviedo, con un cartel que incluía bandas como Fe de Ratas, No Konforme, Gajes del Oficio y NueveConDiez.

Curiosamente, una de las principales seguidoras de la concentración es la hija de la Caridad Sor Esperanza Romero, enfermera jubilada y ahora superiora de la comunidad y por lo tanto ejemplo a seguir para el resto.

Recientemente hemos podido verla en un vídeo llevando puesta la camiseta del festival de rock comunista y mostrando su total apoyo al evento mientras con la mano hacía un simbólico gesto con los dedos, que paradójicamente también representa a la figura de Satán.

En los comentarios del polémico vídeo podemos ver perlas como “no todo el clero es malo”, una clara muestra del rechazo de la izquierda hacia el cristianismo y todo lo que representa.

¿La Iglesia no se acuerda del 36?

Sorprende la repentina mala memoria de la Iglesia a la hora de recordar cómo ha sido tratada por parte de la extrema izquierda a lo largo de la historia. ¿Ya no se acuerdan de las matanzas de religiosos en la Guerra Civil?

Unos gestos y guiños de complicidad que últimamente empiezan a ser sospechosamente habituales: las casuales campanadas en Alsasua este fin de semana para boicotear el acto por la unidad de España, o las recientes declaraciones de Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, en las que decía que es “necesario buscar otras opciones” refiriéndose a la posibilidad de inhumar el cuerpo de Franco en la Catedral de La Almudena o los ya de sobra conocidos “tuits” de Sor Lucia Caram, la monja argentina independentista que llegó a comparar a un prófugo de la Justicia, Carles Puigdemont con el mismísimo Jesucristo.

Que tome nota más de uno: la historia siempre se repite. Cuando vuelvan a arreciar los malos tiempos y de nuevo se dediquen a quemar cruces y saquear conventos, que recen mucho para que el Altísimo, en su infinita misericordia, se apiade de ellos. Nosotros ya no podemos.

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