Última actualizaciónVie, 29 May 2020 7pm

España | Asturias

Un país de gilipollas: hacen colas de 2 horas para tomarse un café en el Starbucks de Oviedo

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La fiebre Starbucks se propagó ayer por el centro de Oviedo. La primera clienta se presentó a las puertas del establecimiento nada menos que a las cinco y media de la madrugada y comenzó a hacer cola. Le siguieron decenas de personas. Todas, aguardaron pacientes hasta que a las siete y media de la mañana, Starbucks abrió sus puertas. El de Oviedo, situado en el edificio de Santa Lucía, en la plaza de La Escandalera, es el primer negocio que la popular cadena estadounidense abre en Asturias. Por él, hacia mediodía, ya había pasado más de medio millar de clientes.

«Antes de abrir teníamos una cola con casi cien personas, llegaba al Teatro Campoamor. Estamos muy contentos, ha habido una buena acogida», agradeció el director de Operaciones de Starbucks, Antonio Romero.

La expectación por la apertura, anunciada hace un año y muy comentada, era grande, y se notaba en el continuo trasiego de los clientes. Starbucks ha contratado a quince baristas con horario flexible y ha acondicionado un local de dos pisos en los bajos del edificio que levantó en 1904 el arquitecto Juan Miguel de la Guardia (el mismo que 'firma' Villa Magdalena) y que fue reformado en 1989 por José Ramón Fernández Molina.

Romero señaló que los potenciales clientes responden a «un perfil muy joven, de gente que consume bebidas de todo tipo y ha probado mucho la comida, como las 'cookies' y los 'muffins'».

El gerente asturiano estuvo acompañado del director general de la marca en España y Portugal, Álvaro Salafranca, quien supervisó personalmente el arranque de la tienda y celebró la «ilusión y curiosidad» generada entre los ovetenses. Apuntó además que, si bien apostarán por su carta «global» de restauración, emplearán muchos «proveedores asturianos».

Regalos

Como detalle, Starbucks regaló a los cincuenta clientes más madrugadores una taza y café de cápsulas. También se confeccionaron quinientos vasos de edición limitada con un dibujo de la ciudad. Y más tarde, para dar un toque local al evento, el avilesino Samuel Armas, especialista en arte efímero, pintó en un vaso gigante de la marca, situado en la calle Pelayo, una escena de la ciudad con la Catedral como protagonista, ante la mirada de numerosos curiosos.

Fuente: El Comercio


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