El exjuez Baltasar Garzón: 'La justicia es una puta mierda'

garzon dolores delgado

"La justicia en este país, una puta mierda". Así se despachó el exjuez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón durante la comida que compartió con la entonces fiscal y ahora ministra de Justicia Dolores Delgado en octubre de 2009, en el restaurante Rianxo de Madrid, y cinco mandos policiales, que fue grabada y cuyos audios están siendo publicados por moncloa.com, tal y como recoge El Confidencial. El exmagistrado hizo esta afirmación en una conversación sobre la justicia en la que también intervino su amiga Delgado. "Qué capullo eres", le dijo esta última tras escuchar el citado enunciado de su compañero.

"No busques aliados en mí", le respondió el exjuez. "No me la creo nada", añadió en referencia a la justicia. "Creo en determinados jueces y fiscales", explicó con más detalle Garzón para dejar claro que solo confía en algunos miembros de la carrera judicial. Durante el momento en el que hablan ambos, el resto de comensales escucha la conversación. Más tarde, el inhabilitado exinstructor del Juzgado Central 5 cambió de tercio y se refirió a la querella que había interpuesto contra él el abogado Ignacio Peláez, abogado del empresario José Luis Ulibarri, uno de los que por aquel entonces estaba imputado en Gürtel, por escuchar ilegalmente las conversaciones entre letrados y clientes del caso.

"Todo lo que me está pasando son de los hijo putas estos de la Gürtel", afirmó con rotundidad el exjuez -que comenzó a investigar este asunto- durante la citada comida, celebrada apenas cuatro meses antes de que el Tribunal Supremo admitiera a trámite la querella de Peláez, que derivaría finalmente en la expulsión del magistrado de la carrera judicial. En concreto, el 9 de febrero de 2012 el alto tribunal condenó a Garzón por prevaricación a 11 años de inhabilitación para la profesión con pérdida definitiva del cargo que ocupaba. El pleno del Consejo General del Poder Judicial ratificó casi por unanimidad la expulsión de Garzón dos semanas después.

Delgado y Garzón compartieron la comida con los comisarios Miguel Ángel Fernández Chico -por aquel entonces número dos de la Policía Nacional-, Enrique García Castaño -uno de los responsables de los servicios antiterroristas-, José Manuel Villarejo -autodenominado como agente encubierto-, Pedro Díaz Pintado y Gabriel Fuentes. Los cinco ocupaban altos cargos dentro de la corporación. Tres de ellos fueron posteriormente imputados como consecuencia de investigaciones iniciadas por la Fiscalía Anticorrupción.


Titulares de portada

Los más leídos del mes

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación y poder ofrecerle contenidos o publicidad de su interés. Si continúa en la página, consideraremos que acepta su uso.