Última actualizaciónDom, 12 Jul 2020 9pm

patriotas

  • El síndrome de Estocolmo se instala en España

     cacerolada

    Por supuesto que hemos perdido libertad, buena parte de la que nos quedaba que no era tanta como nos decían, ya que el sistema antes de la pandemia te decía lo que tenías qué consumir, qué hacer, qué leer, qué ver, qué escuchar, qué decir y hasta qué pensar, pero al menos había cierto margen para la disidencia, disidencia que ya era satanizada, censurada y reprimida pero con cierta libertad de movimientos que aún no eran considerados ilegales, aunque cada vez había más legislación represora contra los de siempre, más jueces dispuestos a aplicarla y más prensa del sistema servil y lacayuna encantada de jalearlo para que el pueblo reconociera como muy peligrosos y como sus enemigos a compatriotas que usaban romper los dogmas de lo políticamente correcto.

  • La réplica de los españoles: multitudinarias caceroladas en Valencia exigiendo la dimisión del Gobierno

    valencia cacerolada

    Jóvenes, adultos, personas mayores… Todos fingen tomar el aire dentro de la franja estipulada para el paseo, pero sus banderas les delatan. El sol reluce sobre el paseo de la Alameda de Valencia y le transmite toda su energía a las miles de personas que se desplazan orgullosas portando la bandera roja y amarilla tanto en capas como en banderas o pancartas. Cerca de tres mil personas se concentran a las 21:00 frente al edificio de la Delegación de Defensa de la Comunidad Valenciana. Es una institución emblemática donde los militares se disponen a arriar la bajada de la bandera. Una voz potente clama “viva España” y todos gritan al unísono “viva”, clama “fuera Sánchez” y la voz del pueblo responde “fuera”. Los grandes álamos del paseo que, a pesar de haber visto lo que ha acontecido durante 400 años, se sorprenden. Pues perciben sentimientos contradictorios y complementarios a su vez. El desdén, la indignación, la frustración, el patriotismo, la valentía, la unidad y una fuerte voluntad de cambio se palpan en el ambiente.

  • Marlaska y sus chicos en estado puro

    marlaska

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    Hace ya mucho tiempo que no aprecio ninguna mejora o ventaja en la dimisión o cese de un cargo político despreciable si inmediatamente después de esa dimisión o cese, el susodicho personaje no entra en prisión preventiva hasta el juicio por la causa de esa dimisión o ese cese, sea éste un caso de corrupción, prevaricación, traición, etc.

  • Victor Laínez, Blanquerna, etarras, Josué, separatistas... La ley del embudo

    lanza

    No es la primera vez, y seguro que no será la última, que en este tipo de debates menciono al genial Quevedo y esa lapidaria frase suya de “Donde hay poca justicia es un peligro tener razón”.Don Francisco ya anunciaba lo que era la “Justicia” en España hace 400 años, de hecho, estoy convencido que Quevedo, por su patriotismo y manera de pensar, hoy estaría encarcelado (aún más de lo que lo fue en su día) en la España actual. Pero vayamos al triste presente democrático, al del llamado, eufemísticamente, Estado de Derecho. Podría estar todo el día citando casos donde la justicia (así, con minúsculas) en España demuestra que lo que más se aplica es la Ley del Embudo, estrecha, muy estrecha para unos, los patriotas, y ancha muy ancha para otros, la izquierda, separatistas y demás ideologías afines al sistema imperante. Así que sólo voy a mencionar algunos casos ocurridos esta semana y relacionados con la “violencia política”.

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