Adolfo Suárez

  • Donde nada se pactó y todo se cedió

    pactos moncloa

    A las muchas tonterías que tenemos que escuchar de manera más o menos habitual se le suma ahora la de aquellos nostálgicos que recurren a los manidos Pactos de la Moncloa de 1977 como tabla de salvación para salir de la crisis sanitaria, social y económica a la que nos enfrentamos. Llama la atención la obsesión de algunos por el pasado, sin tener en cuenta eso de que no necesariamente cualquier tiempo pasado fue mejor. Se agarran a un clavo ardiendo, posiblemente porque no sepan hacerlo de otra manera. No tienen ni las cualidades ni la imaginación, ni siquiera la ocurrencia de acudir a fórmulas novedosas o imaginativas, fórmulas de futuro. Siguen empeñados en analizar el pasado con los ojos del presente y, lo peor, es que su desconocimiento, su ignorancia y posiblemente su maldad, solo recurren a lo peor de nuestra historia, a fórmulas fracasadas como fueron los conocidos e idealizados Pactos de la Moncloa, donde nada se pactó y todo se cedió.

  • El viaje a ninguna parte del centro político

    rivera dimite

    En un país como España, donde no estamos acostumbrados a dimisiones o abandonos políticos, el gesto de Albert Rivera, renunciado a su escaño y dejando la política, es algo digno de alabar, aunque también, no nos engañemos, algo esperado, después de los pésimos resultados electorales obtenidos. En esta vida, la valentía tiene premio y la cobardía un coste, aunque una u otra cosa, tarde en llegar. Albert Rivera y su organización han jugado a varias bandas, han creído que eso de considerarse de centro les daba impunidad para jugar con el elector, pactando con unos y otros, con principios y valores flexibles y moldeables ajustados a la necesidad coyuntural del momento. Esa indefinición, esos malabarismos, por mucho que se quieran disfrazar de moderación, acaban dejándote en evidencia. El centro es la excusa perfecta para decir una cosa y hacer la contraria.

  • Pedro Sánchez, otro presidente cómplice de ETA

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    ¿Es motivo de dimisión que un presidente de Gobierno lamente la muerte de un terrorista sin acordarse de sus víctimas? En una nación medianamente seria un presidente del Gobierno jamás se atrevería a decir en privado y mucho menos en público y en sede parlamentaria que lamenta la muerte de un terrorista de una banda criminal que ha asesinado a más de mil ciudadanos de esa nación, ha dejado decenas de miles de heridos y exiliados en su propia nación y todo para destruir esa nación de la que él es presidente. Pero la actual España democrática es así y se lo traga todo. Por cierto, ya hemos podido comprobar para qué sirve el Senado, que muchos decían que no servía para nada, sirve para que desde allí distintos traidores se comporten igual que en otros parlamentos y se digan las mismas canalladas que desde el Congreso de los diputados u otros de los innumerables parlamentos centrales, autonómicos, provinciales y municipales que padecemos y mantenemos en esta España nuestra que el régimen de 78 ha convertido en 17 reinos de Taifas.

  • Suárez Illana le pone dos cojones, rompe la disciplina del PP y vota en contra de retirarle las medallas a 'Billy El Niño', un héroe de la policía

    suarez illana

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    Adolfo Suárez Illana, secretario cuarto del Congreso y diputado del PP, ha roto la disciplina de voto de su formación en la Cámara Baja para votar en contra la proposición no de ley de retirar las medallas a Antonio González Pacheco, alias ‘Billy el Niño’, policía que falleció hace más de un mes por coronavirus. Esta propuesta, presentada por PSOE y Podemos, ha salido adelante con la abstención del resto de diputados del PP (¿vuelve la derechita cobarde?) y los votos en contra de Vox.

  • Un gobierno de peleles

    presidentes españa

    1. Franco tuvo un centenar –escaso- de ministros, durante sus casi cuarenta años de gobierno de España.

    Eran ministros nombrados a dedo, como lo son todos los ministros, por cierto, pero como el jefe del estado no tenía que someterse a elecciones periódicas como ahora, ni dependía de la opinión pública, elegía a los mejores, y la prueba es que eran personalidades sobresalientes en sus respectivos campos profesionales, y que hicieron mucho bien a España, haciendo que la sociedad progresaba bastante.

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