
Calificaba la siempre tan polémica como reconocida voz del que posiblemente haya sido el líder de la mal llamada extrema derecha más importante de nuestro país desde los años de Transición y apogeo de Blas Piñar, el dirigente falangista Ricardo Sáenz de Ynestrillas, en uno de sus multi-difundidos post a través de su exitoso BloG político personal, La Batalla de las Ideas, lo que acertaba en definir como la cada vez más extendida costumbre que ha acabado por hacer confluir, en un a todas luces explosivo coctel molotov ideológico, el siempre innato afán de protagonismo hispano, los irremediables delirios de grandeza de los cuatro nostálgicos de siempre y el indiscutible (a la par que peligrosísimo) poder que nos confiere el todavía ampliamente por explorar espectro del cyber-espacio, capaz de depositar, en manos del más mediocre y desquiciado de los mortales, la tecnología punta más desarrollada del siglo XXI.
A día de hoy, y por paradójico que en apariencia asemeje, cualquier pajillero de tres al cuarto, en el más recóndito y lúgubre de los escondrijos de nuestra geografía, sin más porvenir que el afán e inquietud de poder comer a diario y simplemente con unos mínimos conocimientos a nivel informático, es susceptible y tiene la capacidad de hacer llegar, la más vomitiva e intransigente de sus opiniones hasta usuarios situados a cientos de miles de kilómetros de su propia casa.
El fenómeno, en una tan deleznable como arraigada costumbre españolísima de acuñar y asimilar como propio y a la velocidad de la luz cualquier atisbo ajeno de pillería, ha acabado indiscutiblemente por calar entre nuestra gente, convirtiendo y creando pequeños monstruos por decenas con la misma capacidad de reproducción y aptitud dañina que los famosos Gremlins de Steven Spielberg se propagaron por los cines de todo el mundo a mediados de los años ochenta.
Hombres y mujeres, jóvenes y no tan jóvenes, chicos y chicas, personajes que en el mejor de los supuestos hubiesen sido capaces de desarrollar funciones en el más sencillo de los funcionariados, son hoy susceptibles (y tienen la desfachatez) de hablarle de tu, a través de cualquier blog o red social, al mismísimo Papa de Roma, llevando a la práctica aquello por socarrado no menos cierto y cargado de razón de que no hay nunca nada peor que un tonto activo.

En pleno siglo XXI, el más desquiciado, enfermo y repulsivo de los que se hacen llamar patriotas (cuando posiblemente tengan más que ciertas dificultades a la hora de discernir en las diferencias básicas entre la doctrina del propio Franco y el gran José Antonio... ¿José Antonio, quién es José Antonio?) albergan en su mano, y a sólo un click, la capacidad y el poder de comunicarse con los grandes líderes de nuestro tiempo, poniendo en su haber la potestad de inundar de mierda cualquier foro o pseudo-blog que se cruce a su antojo.
Los friki-fachas son una especie en extensión y con un veneno intrínseco y capacidad de contagio al nivel de la energía nuclear, tan inútil y dañino que es incapaz, por sí mismo, de generar idea o aportación, basando su doctrina y modus-operandi habitual en llenar irremediablemente de basura y ataques al prójimo todo aquel espacio cybernético o página web a la que pueda tener acceso.
Chavalines de 17 años, con tan nula potestad de razocínio como ebullición de hormonas latente, tienen la desfachatez y poca amplitud de miras, en vez de dedicarse a observar con respeto y aprender de los que más saben de esto, tal y como marcan los cánones de sentido común y buenas maneras, como para atreverse a dar lecciones y sentar cátedra a personajes y dirigentes que llevan más de tres décadas de militancia política activa. Entre que llego de la fábrica y me descargo el último vídeo porno de la red, voy a hacer un poco de activismo de mierda en Internet.
¿Qué soplagaitas puede decirme a mí que noticias he o que línea editorial debo seguir en mi propio medio? La aportación o la sugerencia, siempre es bien recibida; la abnegación o directamente el insulto es tan denigrante que se descalifica por sí mismo.
Friki fachas que, escondidos tras la cobardía y aparente anonimato que les confiere Internet, se creen en la potestad y con capacidad para encender el ventilador y expandir basura a todas horas, disparando sin piedad a diestro y siniestro cuando, si en el mejor de los casos ese supuesto ente citado se materializase, desaparecerían con la misma rapidez con la que las ratas suelen abandonar el barco minutos antes de ser fumigado.
Tenemos la malsana costumbre en España de aceptar como propio todo lo malo. Somos una potencia mundial en analfabetismo, desempleo, consumo de drogas y fracaso escolar. Ahora, parece que también queremos ponernos a la cabeza del friki-facherío cibernético. Al menos, si la militancia en política (como es más que presumible) no resulta, o si nuestra novia peruana nos acaba dejando por el chamán del barrio, siempre podremos ir a contar miserias a cualquier plató de Sálvame Deluxe. Experiencia en conversaciones de peluquería y patio de luces es, por desgracia, en lo único que realmente vamos sobrados. Si Ramiro o José Antonio levantaran la cabeza...
- Editorial Mediterráneo Digital, Marzo de 2011: Carta abierta a un corazón patriota









Comentarios
Es que si no, serán esos mismos frikis quienes no sepan disparar y nos acabarán dando a nosotros.
El dicho "la mejor defensa es un buen ataque" es INSUFICIENTE para defender una gran idea como es ESPAÑA.
Un saludo.
Gran artículo y toda la razón.
Saludos
Más duros en su dominio ,,,,,,
Patética realidad
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