
Con el siempre inapelable veredicto de las estadísticas es mano, es a todas luces indiscutible que el presidente y fundador de Plataforma per Catalunya, Josep Anglada, ha sido y es el líder identitario o de la mal llamada extrema derecha más importante después del recordado Blas Piñar en la historia de nuestra ya treintañera democracia. Nadie, a excepción del reconocido notario madrileño, que encabezó Fuerza Nueva en la época de la Transición, y que llegó a obtener incluso representación en el Congreso de los Diputados, ha sido capaz de aglutinar, bajo unas mismas siglas, tan basto poder institucional como el que le confieren al de Vic sus 67 concejales y los más de 65.000 votos que las urnas le brindaron en la ya mitificada fecha del pasado 22 de Mayo.
Sería sin embargo por obvio una auténtica falacia probar de ocultar bajo el ala el carácter polémico y la disparidad de opiniones que el orador catalán despierta, no ya entre sus adversarios ideológicos (algo tan legítimo como a todas luces razonable) sino en la gran mayoría de casos, y por paradójico que parezca, entre la plana mayor de dirigentes que se encuentran en lo que acertaríamos en calificar como su lado político de la trinchera.
¿Qué tiene Anglada que, a pesar del innegable soporte popular que a nivel de votos le regalan cita tras cita los electores, en vez de ser capaz de aglutinar la siempre perseguida convergencia dentro del movimiento identitario, dispersa con todavía más fuerza a los cabecillas y líderes del resto de formaciones patrias? ¿Se trata de una simple cuestión del intrínseco afán de protagonismo hispano... o es algo que va todavía mucho más allá de lo que se podría llegar a presumir desde la tribuna de la vara siempre oscilante de las esferas puramente mediáticas?
Anglada, una corte de mil y un detractores
Entre los detractores públicos del presidente de PxC encontraríamos una retahíla interminable de nombres en los que se incluyen desde destacados dirigentes de las órbitas del panorama de la mal calificada extrema derecha (como es el caso del mediático ex dirigente falangista Ricardo Sáenz de Ynestrillas, crítico hasta la saciedad con el carácter populista y demagogo de Anglada), reconocidos y laureados empresarios del momento (Pablo Barranco, ex secretario general de la propia Plataforma per Catalunya) o hasta líderes de la comunicación más personalista y canalizadores de las corrientes de opinión más conservadoras como su antiguo editor y actual responsable de una formación paralela, el popular periodista madrileño Enrique de Diego.
En su gran mayoría, todos con un punto de convergencia en común: en un momento u otro de su carrera o periplo entre bambalinas de la política, tuvieron mayor o menos relación directa y personal con el propio Anglada. De aquellos fangos vinieron estos lodos.

¿Por qué, a diferencia de lo que suele suceder entre los grandes líderes de nuestra historia, el Presidente de PxC, lo que gana entre las esferas mediáticas, lo pierde en las distancias cortas? ¿Es el personaje del líder identitario una pose que oculta la personalidad real del verdadero Anglada? ¿Son las discrepancias que genera el ideólogo de Plataforma per Catalunya entre sus ex socios fruto de la siempre insana y congénita envidia hacia los éxitos del prójimo... o no es más que la consecuencia directa del carácter mesiánico y sin escrúpulos que le atribuyen públicamente sus detractores?
Anglada: 100 caras para un líder
Nadie podrá negarle a Anglada su capacidad para canalizar en forma de votos un mensaje anti-inmigracionista que, aunque evidente, nunca había sido suficiente para dar rédito en las urnas. El líder de PxC ha sido el primero que, a gran escala, ha sabido plasmar en las papeletas el descontento generalizado que puede palparse día a día a pie de calle. Sin embargo, su discutido perfil ha sido motivo de más críticas, por paradójico que parezca, entre sus propios correligionarios que en los cauces de sus rivales directos en la arena política.
¿Es Anglada el líder carismático, popular e idealista que intentan vendernos desde la propia PxC... o se trata simplemente de un personaje mediocre, oportunista y demagogo, sin miras más allá que las del puro afán lucrativo al que señalan sus ex compañeros de fatigas?

Las mil y una caras de Anglada, un orador mediocre, un político de perfil bajo, un estadista de cultura eminentemente limitada que ha sido capaz de adelantar por la derecha a decenas de teóricos y profesionales curtidos en las mil y una batallas de la política de masas.
¿Qué pasa realmente con el fenómeno Anglada? Durante las próximas semanas, y a través del cada vez mayor bastión que nos confiere nuestra privilegiada posición desde la tribuna editorial de Mediterráneo Digital, vamos a intentar analizar, con la mayor de las objetividades posible, el perfil político y personal de un líder mediático que, desde Vic, ha saltado para sorpresa de muchos a las primeras planas de la actualidad informativa nacional y que enfoca ya sus miras hacia su próximo asalto a la capital de España.
Un hombre sin formación académica, un ciudadano llano con experiencia entre los cauces más tardíos del franquismo que ha tenido la habilidad de establecer su centro neurálgico de operaciones, para más inri, entre bambalinas de la Cataluña más profunda. Un personaje al que acusan de rodearse de una corte de aduladores y palanganeros sin fondo, un líder al que señalan mediocre y demagogo que, sin embargo, multiplica para inquina de muchos presencia institucional elección tras elección a imagen y semejanza del milagro bíblico de los panes y los peces.
El socarrado efecto Anglada: ¿Algo mucho más allá que una simple jugarreta del destino?
- EDITORIAL MEDITERRÁNEO DIGITAL, MAYO DE 2011: ANGLADA TIENE RAZÓN









Comentarios
Ejemplo: ilegales y legales fuera, se puede hacer?..NO, es lo que la gente desearía que pudiera ser.. SI.
Pues aquí esta la clave de su avance.
PD: Por cierto, me alegro que Anglada haya denunciado a La Vanguardia. Todo el que va contra el Conde acaba muy mal. ¿Será Don Pepito la excepción?
Crees que existe la persona perfecta o el líder perfecto?
Siempre va a tener detractores, saque 1000 votos o saque 75000 hay gente que no ves mas alla de su frente.
Como queréis arreglar algo de este país, si lo primero que se hace es echar mierda y criticar a la gente que intenta cambiar algo de este sistema , se ara mejor o peor, pero se intenta.
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