
Con más fuerza que nunca durante los últimos días, y quizás por una simple paradoja del destino en ese reparto de cartas aleatorio al que nos tiene acostumbrados la siempre sabia providencia, hemos podido experimentar y sufrir, en primera persona, uno de los grandes hándicaps con los que debemos lidiar de manera permanente y por desgracia, todos aquellos que, por una o mil razones, decidimos embarcarnos hace ya tiempo en caminos y senderos alejados de los cánones de corrección y buenas maneras que marcan los hegemónicos hilos del sistema.
Ser atacados, vilipendiados o fustigados, y como ya hemos dado buena cuenta a través de estas mismas páginas y en no pocas ocasiones, por los 'tolerantes' de la extrema-izquierda, por aquellos que no entienden más libertad ideológica y de pensamiento que la propia y que ven, en todos y cada uno de nosotros, un enemigo más que potencial, un inmenso gigante en pleno desierto de ignominia entra, a pesar de todo y mal que nos pese a algunos, dentro de las reglas tácitas del juego.
Intentar asestar un golpe bajo (a veces incluso fuera de tiempo) al enemigo y rival, no sólo político, sino a nivel social, es tan asumible como, desde el punto de vista y aplicando un poquito de sentido común, puede que hasta aceptable. Vomitar las bilis sobre el contrario, es tan ético y normalizado como aplicable a aquello tan socarrado que nos recuerda el siempre sabio refranero castizo de "a enemigo que huye, puente de plata".
Lo que por habitual no dejará nunca de sorprendernos es esa disgregación absoluta y permanente, ese enfrentamiento congénito y enquistado, esa zancadilla perpetua que adolece, lamentablemente y por sistema, entre los partidos, formaciones o grupos mediáticos patriotas, identitarios o, abanderados del aquello que nos llenamos la boca, de lo políticamente incorrecto. Que me atesten palo los de fuera, entra dentro de lo normal; que el misil tierra-aire venga desde mis propios compañeros de trinchera, roza la inmoralidad y se acerca cínicamente a lo repulsivo.
¿Cómo queremos arreglar y sacar la cabeza a nivel de votos, auparnos a nivel europeo, imponernos como una única y fuerte alternativa frente a aquello que criticamos por activa y por pasiva de la casta política podrida y parasitária si, en ninguno de los casos, somos simplemente capaces de ponernos de acuerdo en remar todos a la vez y hacia la misma orilla? ¿A quién o quienes queremos convencer si, a la hora de la verdad, no tenemos la valentía y el mando capaz para acallar disputas y sembrar concordia dentro de nuestra propia casa? ¿Somos todos tan infinitamente tontos y egoístas que nos empeñamos por activa y por pasiva en ponernos palos en nuestras propias ruedas? ¿Por qué?
Y para muestra un botón: estos días, y con las golosas elecciones municipales a apenas un par de meses vista, pululan y fluctúan como setas después de un día de lluvia las candidaturas patriotas, identitarias o de la mal llamada extrema-derecha, de norte a sur y de este a oeste de nuestra querida y fustigada piel de toro. Hay pueblos, por paradójico y cómico que asemeje, y con una realidad tan intrínseca como palpable que, con censos cercanos a los 20.000 habitantes, llegarán a presentar en los comicios de mayo nada menos que ¡TRES! candidaturas con idénticos postulados y calcadas intenciones... y a sabiendas: lucha contra la casta parasitaria de nuestra clase política actual, caña contra el desempleo y mano dura frente a la inmigración descontrolada. Al final, 200 votos por barba, todos fuera y el PP y el PSOE, los dos inmensos ases de este tambaleante castillo de naipes, a repartirse de nuevo el pastel. Es así de simple; por muy duro que parezca, así de irrisorio.
Desde nuestra ínfima humildad, desde esta minúscula tribuna que nos sostienen cada día y a la que nos aúpan por decreto más de 3.000 sufridos lectores que buscan en las páginas de Mediterráneo Digital una bocanada de aire fresco en este incendiario panorama de la España actual; desde este humilde faro anclado en la maravillosa costa valenciana, desde ese altavoz mediático en el cyber-espacio; nos permitimos desde aquí la inmodestia de lanzar un SOS en dirección al infinito: señores, apliquemos todos un poquito de cordura. Busquemos y aboguemos por el diálogo, por acercar posturas; pactemos, sentémonos cómo y con quien sea dentro del área y los cánones que mal definiríamos como 'patriotas'. Peleemos en boga de un poquito de consenso y sumemos fuerzas en pos de un frente común ante un problema que sí es de todos. Dejemos a un lado personalismos; despojémonos antes de entrar de todos nuestros ropajes de vanidad y el siempre enquistado e intrínseco español afán de protagonismo.
Aquí, nos estamos jugando en muchos casos, el futuro de nuestros propios hijos. Quizás ellos, dentro de 50 años, ya no tengan la posibilidad de dar marcha atrás. No seamos como aquel fatídico y vilipendiado apóstol que, por 13 monedas de oro, vendió a su Señor y nos condenó a todos a una eternidad de calamidades.
A todos aquellos que se consideran patriotas; a todos los que se jactan y vanaglorian a todas horas y permanentemente de llevar sangre rojigualda corriendo por las venas; los que disfrutaron y se fundieron en un perpetuo abrazo con el sempiterno y recordado gol de Iniesta en esa interminable y fría noche sudafricana. Un poquito de por favor. De ponernos tantos palos en las ruedas, al final, más de uno y mal que nos pese a todos, va a acabar adelantándonos por la derecha.
España, ¡qué país de locos!
"Oyendo hablar a un hombre, fácil es
acertar dónde vio la luz del sol;
si os alaba Inglaterra, será inglés,
si os habla mal de Prusia, es un francés,
y si habla mal de España, es español".
Joaquín Batrina, autor dramático español vinculado al Realismo (s.XIX)









Comentarios
Afortunadamente .
Primero porque no me gusta el futbol.
Segundo por que no me siento ni "español" ni "patriota"
Tercero, porque mi mayor felicidad sería vivir en mi propia
nación, no en un lugar al sur de Europa llamado España
Vivir de vender libros y editarlos en mi pueblo no es ser un caradura. Es un trabajo muy digno y muy necesario en un pais de analfabetos como el nuestro.
Te recomiendo que leas algunos (todos seria pedir demasiado) de los libros que ha editado Juan Antonio Llopart desde Ediciones Nueva Republica. A lo mejor asi dejas de decir estupidees y empleas tu tiempo en algo util.
siento comunicarte que no tenemos ningún ejemplar de esa película. Eso sí, podemos mandarte a la dirección que desees un par de películas que puedan relajarte de igual forma que esa: "2+3, por el c*lo te la hinco" -especialmente dirigida a consumidores de tu estilo-, o bien "Diarrea mental del pajillero de internet" -ídem.
Siento contestar así, digo al resto de lectores, pero ante las estupideces, ¡mejor contestar con tonterías y reírnos todos un poco!
Un saludo, también al "patriota calentorro". Ducha de agua fría, lecturas y dosis de realidad.
Estoy interesado en adquirir varias copias de "Ramírez el Facha X", la película porno que produjo y dirigió el jefe de tu partdo Juan Antonio Llopart.
Me han comentado que salen unas imágenes muy chulas en el Valle de los caídos y que las escenas de sexo con motivos patrióticos están muy conseguidas.
¿La váis a anunciar próximament en la web?
¿Hacéis envíos a provincias?
Un patriota nr xxx y supercalentorro .
Y efectivamente cuando dije "Patriotas" a secas, me refiero a ls "derecha nacional" o "socialpatriotas " que bien poco tienen que ver con los falangistas o las organizaciones NR.
Un abrazo.
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