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Columnistas de opinión

La Liada de la Diada

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Levantarme bien fastidiado de sueño es lo de cada día cuando se está hasta las tantas trabajando. Pero levantarse con berreos, con banderas cubanas con colores adulterados, con imágenes de niños casi de teta con tales banderas, al lado de paquistaníes vendiendo a todo quisqui el trapo de la separación y de la discordia cuales latas de cerveza en pleno centro de Barcelona... levantarse así es un poco peor.

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Aforamientos Tarifa Plana

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Con la llegada del nuevo curso político, desayunamos un discurso de distracción habitual que poco tiene que ver con las cuestiones estructurales que deberían ocuparnos. Suena ya casi a ironía, sino a tomadura de pelo stricto sensu, la propuesta de reducción del número de aforados en España, que ahora parece habérsele ocurrido al Gobierno cuando hace ya algunos años que desde diferentes y nada desdeñables foros de la sociedad civil, venimos reclamando a voz en grito.

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La obediencia debida de los Mossos

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Según Jorge Vigon, solo el que manda ha de hacerlo también dentro de límite de sus atribuciones en virtud de aquella ordenación en que juega; y las ordenes han de recaer sobre cosa lícita y permitida.

Fuera de la ley no hay obediencia debida.

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Insensibilidad moral

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He estado ausente de España dos semanas vagando por latitudes remotas en las que la naturaleza todavía es virgen y la cobertura para comunicaciones electrónicas intermitente y escasa. La enorme distancia geográfica y el profundo cambio de entorno humano y paisajístico bajo cielos distintos y surcando mares ignotos lo relativiza casi todo y presta una especial lucidez a la percepción de los acontecimientos en la pequeña Europa y en la minúscula España. Durante esta ausencia tan intensa en lo espacial y en lo psicológico se ha producido la confesión forzada del Muy Honorable que ha supuesto el reconocimiento público de que no ha sido otra cosa a lo largo de toda su vida política que un impenitente y esforzado ladrón envuelto en la cuatribarrada para facilitar sus fechorías. Aunque su declaración de culpabilidad no ha revelado nada que no se supiese ya -Pasqual Maragall lo había proclamado en sede parlamentaria antes de entrar irreversiblemente en la oscuridad-, lo que es nuevo es que a partir de su ominosa nota, nadie podrá pretextar ignorarlo. El régimen de 1978 es un teatro en ruinas del que se van desprendiendo fragmentos y la caída del mito Pujol ha representado el hundimiento de una parte sustancial de su techumbre. De forma sucesiva se van produciendo las noticias que nos indican el final de un ciclo histórico. El saqueo sistemático del presupuesto por parte del PSOE andaluz y de la UGT, la extraña relación con la verdad del Presidente del Gobierno al afirmar en la tribuna del Congreso que su partido jamás había tenido contacto alguno con dinero negro, las cuevas de Alí Babá que han sido durante lustros las Administraciones valenciana y balear, la utilización impúdica de las Cajas de Ahorros como abrevaderos abundantes de formaciones políticas y sindicatos, la desviación multimillonaria de fondos destinados a la formación de parados a los bolsillos de una caterva de desaprensivos, la organización por parte del gobierno andaluz de una trama de robo de su propio erario en beneficio de una banda de delincuentes con despacho enmoquetado y cartera consejeril, son otros tantos hitos del derrumbe general de un sistema, del desprestigio definitivo de una clase dirigente y de la fragilidad de una arquitectura institucional.

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La curiosísima infiltración azul mahón

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En España, existe un sector de la izquierda –más o menos amplio- que ya ha decidido no sólo sobre lo qué es el falangismo, sino también sobre lo que debe ser. Un conjunto de profundos pensadores que ya ha determinado no sólo cuáles son y deben ser nuestros objetivos políticos mediatos e inmediatos, sino también cuáles son y deben ser nuestras líneas maestras de actuación pública. En el momento en el que no actuamos conforme a esa idea prefijada -lo cual ocurre muy a menudo como es lógico- este concreto sector político se siente obligado a ofrecer a su público una serie de delirantes explicaciones sobre las razones de nuestra actuación. La izquierdona y su siempre divertidísima –yo os recomiendo leer algo de lo mucho que publican al respecto porque no deja de tener su gracia- interpretación sobre la historia del nacionalsindicalismo y sobre sus postulados ideológicos. Unos pastiches infumables que lo mismo te mezclan a Strasser con Narciso Perales o al General Mola con Giovanni Gentile. Unos pesadísimos e iletrados plastas. Esto no es nuevo. Recuerdo los divertidísimos pollos que nos líaban estos analfabetos en la Sierra de Madrid a raíz de nuestra política de alianzas y apoyos electorales. En cuanto rompes la invisibilidad te atizan. Ahora, los chekafilósofos de la ultraizquierda han vuelto a poner de moda esta cuestión a raíz del respaldo que La Bandera Negra –que, por cierto, NO es una organización falangista- está dando a diferentes iniciativas políticas y sociales consideradas –en una catalogación cada vez más apolillada, inadecuada e inservible- como de izquierda.

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El Federalismo: Generalidades

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Basado en Charles. D. Tarlton, "Asimetria Federal y Estado plurinacional", Ed. TROTTA, Madrid, 1999

El concepto de federalismo ha sido una importante panacea en el pensamiento político occidental para una increíble serie de problemas: desde la creación de nuevos estados-nación o la provisión de gobiernos en áreas metropolitanas, hasta la creación de organizaciones ideadas para prevenir las guerras internacionales. El federalismo ha sido una especie de respuesta universal para la superación de los problemas de la diversidad y la disparidad en interés de la armonía y la unidad. Siempre que los acontecimientos parecían exigir la cooperación y la coordinación, mientras que los intereses y las inquietudes insistían en la preservación de la diferencia y la diversidad, la respuesta ha sido, casi infaliblemente, alguna forma de federalismo. Es pues en esta relación donde tiene especial importancia la clara comprensión de los puntos fuertes y débiles, de los beneficios e inconvenientes, de la previsibilidad y las sorpresas del federalismo.

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El valeroso prodigio de la vida. Para Quino: mi amigo

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Estoy unido a Joaquín Rivera por esa clase de lazos invisibles tejidos por la amistad antigua y por el afecto duradero. Tenemos exactamente la misma edad y nos conocimos antes de 1.970. Colegio San Patricio Promoción de 1.980 y CEU de Julián Romea Promoción de Derecho de 1.986. Eso debe significar algo, sin duda, dentro del misterioso equilibrio de las cosas. Hemos pasado juntos muchos años –esas inolvidables noches de niebla y de canciones que Quino ha sabido describir tan bien en sus relatos cortos- en una España que crecía vertiginosamente al tiempo que crecíamos nosotros, y que se adentraba en los nuevos escenarios de una sociedad renovada y cambiante. España se echaba p´alante, con la primeriza ilusión de un novillero, y nosotros con ella. Después, vinieron miles de horas de trabajo también juntos. Codo a codo luchando en el mismo Despacho: barrenando, en lo posible, nuestro sistema procesal, litigando en pleitos a menudo imposibles, llorando las derrotas y celebrando –como sólo nosotros sabíamos hacerlo- nuestros rotundos éxitos. España había cambíado y nosotros también: presuntos adultos en el país presuntamente adulto de los felipismos, aznarismos, pelotazos... en el país olímpico del irás y te forrarás, en el que el dinero parecía ser fácil para todo el mundo menos para nosotros. Qué bien y qué mal lo pasamos entonces. Pocas líneas que -ni tan siquiera de forma aproximada- podrían contar todas aquellas cosas que aprendimos, todas aquellas cosas que vivimos o todas aquellas cosas que sentimos. Porque tú y yo sabemos que se trata de una simple cuestión de sentimientos: de risas y de lágrimas a corazón abierto. Después de muchos años sin habernos visto, volvemos a tener un contacto frecuente y divertido. Haber vuelto a Madrid ha tenido muchas cosas buenas. En esta triste España de Felipe VI y de Rajoy, hemos recuperado nuestro trato, después de tantos años de distancia y de caminos bifurcados. España ha envejecido y nosotros tampoco. La amistad.

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